Argentina y Chile en tránsito :: Día 11, cruzando la frontera

Cuando abres los ojos en tu primera mañana en Port Iguazú sabes que has recorrido más de los mil kilómetros que te separan de tu anterior destino. Aquí, el aire es dulzón, el sonido de los pájaros tropicales lo envuelve todo y la luz es aún más luminosa que la que nos acompañó en Salta. Iguazú es una isla sorprendente dentro de un país único como es Argentina.

El Parque Nacional de Iguazú está dividido en 2 y no se comunican una zona con otra. ¿Puedes ver ambas en el mismo día? Si te organizas muy bien, sí puedes. Pero si quieres ir con calma y evitar posibles imprevistos (nosotros tuvimos varios) es mejor que destines dos días a ver la totalidad del Parque.

Todo el mundo te suele recomendar que comiences por la parte brasileña y yo también me sumo a esta recomendación: empezando por Brasil (la parte más “lejana” de las cataratas) consigues una visión general de las mismas que te vendrá muy bien para organizar tu visita a la zona argentina.

Así pues, una vez nos hubimos embadurnado en crema solar y antimosquitos salimos en dirección el Parque Nacional Do Iguaçu con más nervios que en una noche de reyes.

Desde Port Iguazú tienes, básicamente, dos opciones para ir hasta las cataratas del lado brasileño:

  • La fácil (y más cara) es coger un autocar directo que te lleva desde la Estación de Port Iguazú a la entrada del Parque. El coste son 60ARS por persona y trayecto (unos 8€) y la duración del viaje son unos 20-30 minutos.
  • La menos fácil (y más económica) es tomar un bus de línea que te deja en la frontera con Brasil (si sólo vas a estar 24 horas en Brasil y no deseas que te sellen el pasaporte, puedes continuar el camino hasta Foz de Iguaçu y evitar esta parada). Unos minutos después viene otro bus de línea que te recoge en la frontera y te deja en la estación de Foz. Allí mismo coges un tercer bus que te lleva hasta la entrada del Parque. El coste total de los dos autobuses (el segundo no lo pagas porque has pagado el primero) es de 19ARS (unos 2,5 euros con la ventaja de que puedes pagar en pesos) pero el tiempo total del traslado supera la hora y media (si no paras a sellar el pasaporte será unos 10 minutos menos).

Una vez por fin estás en el Parque toca comprar las entradas. La zona brasileña esta muuuuuuy bien organizada, aún así, tienes que sortear grupos de turistas, centrarte en qué es lo que quieres ver (existen bastantes actividades adicionales cuyos tickets también puedes comprar ahí) y adquirir tu entrada ya sea en pesos argentinos, reales brasileños o dólares. Al cambio, la entrada para adultos son unos 18€ (no lo pienses, merece mucho la pena).

Mapa del Parque Nacional do Iguaçu (Brasil)

Ya con tu ticket, sólo tienes que seguir el camino marcado hasta los autobuses de dos pisos que te llevan al corazón del parque. Puedes elegir para bajarte en una de las cuatro paradas (en cualquier momento, podrás volver a tomar el bus para ir de una a otra zona). La primera parada es para comenzar la caminata de 9 kilómetros ida y vuelta que te interna en la jungla para conocer la flora y la fauna del Parque; la segunda para en Macuco, lugar donde se toman los barcos y comienzan la mayoría de las actividades; la tercera está enfrente del Hotel de las Cataratas y es donde empieza la senda que te lleva hasta Porto Canoas (que, de hecho, es la cuarta parada del bus). Nosotros queríamos ver cuanto antes las cataratas (que quede claro que aún no las habíamos visto ni oído) y decidimos renunciar a hacer el trekking (si quieres hacerlo, debes planificarlo lo primero ya que luego los buses no paran para evitar que la gente se quede a medio camino una vez que el Parque ha cerrado) así pues descendimos en la tercera parada, dejamos que un enorme y estruendoso grupo de turistas nos adelantara y nos preparamos para ver una de las Siete Maravillas de la Naturaleza…

Las Cataratas de Iguazú ocultas por la vegetación

La primera vez que las cataratas aparecen ante tus ojos es memorable. Por muchos vídeos y fotos que hayas visto, no dejan de sorprenderte. Te parece imposible que todo eso esté ocurriendo al mismo tiempo ante tus ojos.

Conviene tomárselo con calma; si vas dos días tienes tiempo de sobra para pararte en la vereda y perder todo el tiempo que quieras en captar los infinitos detalles de ese paisaje tan abrumador.

Una vez que te has repuesto de esta primera impresión, sólo tienes que seguir el camino de madera (es imposible perderse) de menos de dos kilómetros llamado el Sendero de las Cataratas. Lo bueno de si has descendido en la tercera parada es que la primera imagen que tienes de las Cataratas no es ni mucho menos la más espectacular (la cual se obtiene en la zona de Porto Canoas) así que cada vez que el camino te ofrezca un nuevo ángulo tendrás nuevos motivos para sorprenderte.

Camino de las Cataratas en el Parque Nacional do Iguaçu

Una vez que llegas a Porto Canoas y te introduces en ese fascinante sistema de pasarelas que han ingeniado empiezas a “sentir” las cataratas, lo que viene a ser que empiezas a empaparte pero la sensación de júbilo es tal que rara vez te molestará ese agua. En la terraza que da a la Garganta del Diablo puedes perder, literalmente, la noción del tiempo… pero nunca en tu vida harás tan bien en abandonar tu reloj y dejarte llevar por las sensaciones que el parque te crea.

Cataratas de Iguaçu

Si ese mismo día tienes que ver el lado argentino lo mejor será que pongas rumbo ya al otro extremo del parque; si tienes toda la jornada para dedicar a esta zona entonces una buena alternativa es coger uno de los barcos que te introducen (literalmente) dentro de las cataratas. Puedes tomarlos en la estación de Macuco pero nosotros que somos unos espabilados lo tomamos en Cânion Iguaçu lo que nos obligó a bajar a mí y a mi vértigo unas infinitas escaleras suspendidas en el aire hasta llegar al “puerto” donde nos esperaba una barca llena de japoneses con chubasqueros: Konnichiwa!

No tengo ni idea de cuánto duró el paseo pero sí se que a pesar de su alto precio (30€ por persona) merece realmente la pena.

Parque Nacional Do Iguaçu

Como nosotros no habíamos tenido aún suficiente agua nos dedicamos a volver a hacer el sendero de las cataratas deteniéndonos a ver las coloridas mariposas y los extraños coatís que te encuentras en tu camino.

Mariposa frente a las Cataratas de Iguazú

Como el día había sido largo, optamos por la versión rápida pero cara para volver a Port Iguazú. Una vez en la ciudad el ambiente fue refrescando según anochecía y unos minutos después de llegar a nuestro hotel comenzó una inesperada y frenética tormenta que hizo que se fuera la luz de toda la zona.

Por si el día no había tenido suficiente agua, la noche nos había reservado esta espectacular tromba que nos dejó en la terraza viendo llover durante horas.

 

 

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