Argentina y Chile en tránsito :: Día 22, el Perito Moreno en sesión continua

El vigésimo segundo día de viaje se iniciaba con una nueva jornada de tránsito. Dejar un lugar para descubrir otro, el sino del viajero.

En esta ocasión era el pequeño pueblo de El Chaltén el que pasaba a ser una anotación en el diario de viaje para dejar paso a nuevos lugares en nuestro recorrido por la Patagonia.

El Chaltén sobre el papel lo tenía todo para ser una parte del viaje perfecta. En la realidad lo tuvo todo para ser un absoluto infierno. Lo sorprendente es que el recuerdo que me dejó dista mucho de ser malo: descubrí un sitio increíble en unas condiciones meteorológicas horribles. La multitud de trekkings, lo amigable de los vecinos, sus cálidos restaurantes, lo fastuoso de los montes, la tranquilidad de sus noches… El Chaltén me dejó tantas cosas buenas que tengo claro que si algún día vuelvo a estar cerca de Argentina, no podré dejar de volver.

Con el tiempo le he perdonado las ventiscas y las nieves que entorpecieron los trekkings pero, quizás, lo que nunca llegue a perdonarle a El Chaltén es la preciosidad de día con el que me despidió: cielos de azul puro, moteados de algodonosas nubes y un desconcertante arcoíris que atravesaba el pueblo de punta a punta.

El Chaltén

Pero había que irse y es que a 215 kilómetros teníamos una cita con el sueño de cualquier viajero: El Perito Moreno.

De nuevo, la mejor forma de unir ambas poblaciones era el autocar, así que madrugamos para tomar el primer bus que salía a las 09h.

Las tres horas de recorrido entre un punto y otro se pasan rápidamente si te dejas llevar por los increíbles paisajes que ves desde la ventanilla. Esta carretera que bordea los enormes lagos Viedma y Argentino es uno de los recorridos por carretera más lindos que hay por la zona.

Alrededores de El ChalténLlegamos a la estación de bus sobre las 12h y de ahí nos fuimos raudos (a pesar de que nos perdimos varias veces antes de dar con nuestro precioso alojamiento para los siguientes días: Miyazato Inn).

El motivo de estas prisas era debido a que la portadora de malas noticias oficial del viaje, la previsión del tiempo, anunciaba lluvia para los siguientes días así que optamos por seguir el consejo de unas montañeras rusas que conocimos en El Chaltén y tomamos un bus público que nos llevaba en turno de tarde al Perito Moreno (140 pesos i/v). A este coste tienes que sumar el precio de las entradas al Parque Nacional de Los Glaciares (100 pesos por persona). Este Parque Nacional es el mismo que rodea a El Chaltén pero allí no se aplica este impuesto-guiri que deberás pagar cada vez que quieras entrar en el Parque en El Calafate (en mi caso: 3 veces).

Pero mereció la pena las prisas y el coste: poder disfrutar toda una tarde de la maravilla de El Perito Moreno casi a solas (sí, los grupos de turistas no trabajan la tarde y se condensan en la mañana llenando las pasarelas como si el día acabase a las 13h).

Y qué decir de El Perito Moreno… podría publicar un millón de fotos y ninguna le haría justicia.

Primera vista de El Perito Moreno desde el mirador

Vistas de El Perito Moreno

Perito Moreno

Perito Moreno

Perito Moreno

Perito Moreno

Fragmentos de hielo

Después de recorrer con ansiedad las pasarelas para ver el glaciar desde todos los puntos de vista posibles, acabamos sentados en la barandilla disfrutando de su inmensidad como si de una sesión de cine al aire libre se tratase hasta que llegó la hora de tener que tomar el bus de vuelta.

El autobús recorre la distancia entre el Perito Moreno y El Calafate en menos de hora y media, por lo que cogiendo el último bus del día que sale a las 19:30h llegas a las 21h a la ciudad. Aún con tiempo de tomarte algo y seguir pensando en la maravilla que acabas de tener la suerte de presenciar.

 

 

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