Escapada de fin de semana a Londres: Día 1

Primera toma de contacto: Westminster, St. James y Covent Garden. Tópicos imprescindibles a orillas del Támesis.

Cuando pensamos en un lugar del mundo, la mente se nos llena con imágenes preconcedidas que tenemos asociadas a ese lugar.

Cuando llegamos a ese lugar, sufrimos una crisis de ansiedad por dar forma a esos símbolos que para nosotros representan a esa ciudad.

Una vez que hemos satisfecho nuestra ansiedad por lo obvio, ya tenemos vía libre para descubrir la esencia del verdadero destino en el que estás, ese que no sale en tantas postales pero es el que consigue que la gente que viene se prende de él.

Por eso conviene empezar la visita a Londres tachando muchas figuras tópicas. Cabinas rojas, el Big Ben, autobuses de dos plantas, cambio de guardia, taxis negros… ¡allá vamos!

Mapa del itinerario del primer día

Una gran primera impresión de Londres se obtiene bajándose del metro en Waterloo y caminando hasta el Puente de Westminster. Desde allí se disfruta de unas vistas geniales del Parlamento junto al Támesis.

Una vez allí, hay que cruzar andando el puente Westminster para empezar el recorrido de este primer día que recorre alguna de las escenas más típicas de Londres:

  • Big Ben y las casas del Parlamento. Es lo primero que vemos tras cruzar el puente. Si tenéis tiempo, entrad y asistir a un debate parlamentario, sino, conformaos con dar una vuelta alrededor. Su parque colindante es muy agradable para pasear un rato.
  • Tate Gallery. La oferta museística de Londres es tan abrumadora que hay que tener muy claros nuestros intereses personales para centrarnos exclusivamente en estas exposiciones. Este museo para muchos es secundario cuando se le compara con la Tate o la National Gallery; sin embargo, tanto el edificio donde se encuentra como las obras que exponen hacen que merezca dedicarle un tiempo o, al menos, tenerlo en la cabeza a la hora de valorar opciones.
  • Abadía de Westminster. Es una de las llamadas visitas imprescindibles de la ciudad y, en este caso, tiene bastantes motivos para estar en esa categoría. Sin duda el precio de la entrada (16 libras) debe ser tenido en cuenta a la hora de valorar si entrar o no pero el valor histórico (y no tanto el artístico) de este lugar hace que merezca la pena. Para mí, la parte más memorable del recorrido es la esquina de los poetas.

Patio Abadía de Westminster

  • Whitehall. En esta calle se concentran los edificios de más poder político de todo Londres. Conviene pasear por sus aceras para ver Downing Street, la Banqueting House y el edificio de la Guardia Montada. Desde la Horse Guards, se puede cruzar para seguir la ruta por St. James Park (en esta explanada también se celebra todos los días un Cambio de Guardia, únicamente recomendado para personas con una alta dosis de paciencia).

Cambio de Guardia en Horse Guards

  • St. James Park. Flores, pelícanos y árboles que dan sombra. Este genial parque surge entre algunos de los edificios más monumentales de Londres pero no desmerece a ninguno de ellos. Sin duda alguna, en cualquier visita a Londres siempre hay que sacar media hora para dar un paseo por St. James Park pero, ¡ojo! esa media hora fácilmente se convertirá en una hora… o quién sabe si en dos. Y es que este parque tiene fácil entrada pero muy difícil salida.
  • Palacio de Buckingham. Este es uno de los lugares Top de Londres cuyo merito es más sensacionalista que cultural. Por supuesto, nadie quiere quitarle valor a este emblema de la Casa Real Británica pero si no se dispone de mucho tiempo para ver la ciudad, este es sin duda uno de los puntos que se puede ver con más ligereza del planning.
  • Green Park. Se puede considerar la continuación de St. James y su puerta principal es un buen lugar para ver el Cambio de Guardia de Buckingham Palace. Por dentro, se trata de un sencillo parque, con enormes extensiones verdes, perfecto para tumbarse y convertirse en un londinense más.
  • The Mall. Toca retroceder lo andado pero, en lugar de volver a hacerlo a través del parque, optad por seguir el curso de esta señorial avenida.
  • Trafalgar Square. Esta plaza es el centro de todo lo que ocurre en Londres y, por esa causa, muchas veces es imposible verla sin que se haya montado en su interior un evento que no deja disfrutarla en su totalidad.
  • National Gallery. De innecesaria presentación y uno de los mayores orgullos de Londres, esta pinacoteca acoge algunas de las obras de arte más famosas de los últimos siglos.
  • St. Martin in the Fields. Esta pequeña iglesia se encuentra al lado de la National Gallery y es celebre por su coro y sus conciertos gratuitos (los nocturnos se realizan a la luz de las velas).
  • Covent Garden. Este animado mercado y todas las calles que salen y llegan a él  son perfectas para tomar algo o comer en un ambiente festivo. Por las noches, el lugar está abarrotado de gente en la calle tomando cervezas.
  • St Paul’s Church. Muy escondida, esta pequeña iglesia tiene un pequeño jardín en el que de vez en cuando se celebran obras de teatro.
  • Picadilly: Desgraciadamente, tanto esta plaza como Leicester Square están actualmente en obras poniéndose a tono para el próximo 2012. Tanta valla hace que la energía que irradian ambos lugares quede bastante apocada.

 

Aunque el itinerario es cansado no es tan largo como podría parecer (eso sí, depende de las horas que se dedique a cada museo). Aún queda tiempo para algo más: echad un vistazo a la cartelera de espectáculos de Londres. Su programación musical es impresionante (especialmente en verano) y merece la pena apuntarse a alguno de sus conciertos y festivales. Por supuesto, las obras de teatro, los musicales o algún evento deportivo pueden ser otras excelentes opciones.

 

Propuesta gastronómica: Cerca de Trafalgar Square se encuentra el restaurante japones Abeno Too que ofrece menús interesantes al medio día.

 

 

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