Argentina y Chile en tránsito :: Día 22, el Perito Moreno en sesión continua

El vigésimo segundo día de viaje se iniciaba con una nueva jornada de tránsito. Dejar un lugar para descubrir otro, el sino del viajero.

En esta ocasión era el pequeño pueblo de El Chaltén el que pasaba a ser una anotación en el diario de viaje para dejar paso a nuevos lugares en nuestro recorrido por la Patagonia.

El Chaltén sobre el papel lo tenía todo para ser una parte del viaje perfecta. En la realidad lo tuvo todo para ser un absoluto infierno. Lo sorprendente es que el recuerdo que me dejó dista mucho de ser malo: descubrí un sitio increíble en unas condiciones meteorológicas horribles. La multitud de trekkings, lo amigable de los vecinos, sus cálidos restaurantes, lo fastuoso de los montes, la tranquilidad de sus noches… El Chaltén me dejó tantas cosas buenas que tengo claro que si algún día vuelvo a estar cerca de Argentina, no podré dejar de volver.

Con el tiempo le he perdonado las ventiscas y las nieves que entorpecieron los trekkings pero, quizás, lo que nunca llegue a perdonarle a El Chaltén es la preciosidad de día con el que me despidió: cielos de azul puro, moteados de algodonosas nubes y un desconcertante arcoíris que atravesaba el pueblo de punta a punta.

El Chaltén

Pero había que irse y es que a 215 kilómetros teníamos una cita con el sueño de cualquier viajero: El Perito Moreno.

De nuevo, la mejor forma de unir ambas poblaciones era el autocar, así que madrugamos para tomar el primer bus que salía a las 09h.

Las tres horas de recorrido entre un punto y otro se pasan rápidamente si te dejas llevar por los increíbles paisajes que ves desde la ventanilla. Esta carretera que bordea los enormes lagos Viedma y Argentino es uno de los recorridos por carretera más lindos que hay por la zona.

Alrededores de El ChalténLlegamos a la estación de bus sobre las 12h y de ahí nos fuimos raudos (a pesar de que nos perdimos varias veces antes de dar con nuestro precioso alojamiento para los siguientes días: Miyazato Inn).

El motivo de estas prisas era debido a que la portadora de malas noticias oficial del viaje, la previsión del tiempo, anunciaba lluvia para los siguientes días así que optamos por seguir el consejo de unas montañeras rusas que conocimos en El Chaltén y tomamos un bus público que nos llevaba en turno de tarde al Perito Moreno (140 pesos i/v). A este coste tienes que sumar el precio de las entradas al Parque Nacional de Los Glaciares (100 pesos por persona). Este Parque Nacional es el mismo que rodea a El Chaltén pero allí no se aplica este impuesto-guiri que deberás pagar cada vez que quieras entrar en el Parque en El Calafate (en mi caso: 3 veces).

Pero mereció la pena las prisas y el coste: poder disfrutar toda una tarde de la maravilla de El Perito Moreno casi a solas (sí, los grupos de turistas no trabajan la tarde y se condensan en la mañana llenando las pasarelas como si el día acabase a las 13h).

Y qué decir de El Perito Moreno… podría publicar un millón de fotos y ninguna le haría justicia.

Primera vista de El Perito Moreno desde el mirador

Vistas de El Perito Moreno

Perito Moreno

Perito Moreno

Perito Moreno

Perito Moreno

Fragmentos de hielo

Después de recorrer con ansiedad las pasarelas para ver el glaciar desde todos los puntos de vista posibles, acabamos sentados en la barandilla disfrutando de su inmensidad como si de una sesión de cine al aire libre se tratase hasta que llegó la hora de tener que tomar el bus de vuelta.

El autobús recorre la distancia entre el Perito Moreno y El Calafate en menos de hora y media, por lo que cogiendo el último bus del día que sale a las 19:30h llegas a las 21h a la ciudad. Aún con tiempo de tomarte algo y seguir pensando en la maravilla que acabas de tener la suerte de presenciar.

 

 

 Argentina y Chile en tránsito :: Día 21, acercándonos a la Laguna de los Tres

Si la previsión meteorológica del día anterior era mala, la de este día era terrible pero, ¿no se equivocan los hombres del tiempo cada dos por tres? Quizás este fuera uno de esos días…

Por supuesto no fue así, y la lluvia se convirtió en nieve y finalmente, en un viento horrible que nos impidió por muy poco llegar a la cima de la Laguna de los Tres. Nos perdimos las vistas desde ese punto del glaciar de los Tres y del Fitz Roy pero sí disfrutamos durante todo el trayecto de esos senderos que se pierden entre bosques de lengas, los glaciares que aparecen tras cada esquina y esos árboles caídos que parecen querer contar mil y una historias de otros tiempos.

Glaciar en el Trekking de la Laguna de los Tres

Por comenzar con lo más práctico, decir que optamos por ir en auto hasta El Pilar y desde allí empezamos la caminata. Fue más una decisión práctica: esos 20 kilómetros de recorrido no te aportan nada de interés y, quieras que no, cansan. Es mucho mejor guardar fuerzas para hacer los posibles anexos a este recorrido que te encuentras durante el trekking. Además, de esta forma el recorrido es circular y conoces nuevas zonas.

Desde El Pilar, toda la caminata es sencilla y cómoda a excepción de la mencionada subida a la Laguna; se trata de 500 m. de ascenso bastante empinado y la nieve blanda con la que nos encontramos dificultaba aún más la subida. Es recomendable para este tramo contar con bastones que pueden ayudar en determinadas zonas (los alquilan en el propio pueblo de El Chaltén si no quieres viajar con ellos).

Las vistas desde la cima deben merecer la pena, desgraciadamente, tendré que esperar a un segundo viaje para recorrer los escasos 200 metros que nos quedaron.

El resto del trekking fue, como no podía ser de otra forma, sorprendente. Especialmente porque si en la subida a la Laguna nevaba y hacía un fuerte viento, en las últimas horas del recorrido salió el sol y quedó un espectacular día de primavera.

Trekking la Laguna de los Tres

En fin, no me puedo quejar, ya que esto nos permitió ver, por fin, al ansiado Fitz Roy.

Todo El Chaltén, cuando el pico está visible, se gira hacia él y es que es innegable, a la vez que inexplicable, el irresistible magnetismo que este pico ejerce sobre cualquiera que lo vea.

Fitz Roy

Con la imagen del Fitz Roy y una espectacular cena junto al fuego en el restaurante La Tapera nuestro paso por El Chaltén llegaba a su fin.

 

 

Argentina y Chile en tránsito :: Día 20, El Chaltén, un paraíso para los excursionistas.

El Chaltén no es ni mucho menos la zona más conocida de Argentina y ahí reside su encanto o, al menos, parte de él pero, con menos de 25 años de historia, la fama de este minúsculo pueblo no deja de crecer. Y, la verdad, motivos no le faltan.

Vistas de El Chaltén

En pleno Parque Nacional de Los Glaciares, a 3 horas de viaje desde El Calafate y  con todas las comodidades que los apasionados de la montaña buscan (hoteles de todos los bolsillos, restaurantes, supermercados, tiendas de productos de trekking, servicio de guías…) este pueblito de 2000 habitantes tiene muy claro qué puede ofrecer. Y lo hace de maravilla.

Si no tienes intención de calzarte unas botas de montañas y lanzarte senda a través, El Chaltén no tiene demasiado que ofrecerte y eso lo digo a pesar de que fue el lugar donde más a gusto me sentí de todo el viaje.

Ruta Laguna Torre

Si hubiera que personificar la fama de El Chaltén, el nombre y apellido del vecino más ilustre sería sin duda el majestuoso Fitz Roy, el cerro que preside la cordillera y al que tanto vecinos como visitantes rinden pleitesía cuando se digna a aparecer.

Ahora bien, como todo en esta vida, un viaje es un juego y a veces te tienes que arriesgar aún sabiendo que puede no salir bien. En nuestra visita a El Chaltén suerte, lo que se dice suerte, no tuvimos: lluvia, nieve y viento nos acompañó los dos días de marchas. Eso sí, a media tarde, cuando ya volvíamos calados y agotados hacia el refugio, el día quedaba claro… Aquí Murphy nos miró muy pero que muy mal.

Pero como una vez que estás allí no vas a quedarte en el hotel (por cierto, muy recomendable el B&B Nothofagus. Uno de los mejores alojamientos de todo el viaje) te lanzas a la montaña confiando en que las previsiones se equivoquen.

B&B en El Chaltén

Para la primera salida elegimos la ruta a la Laguna Torre. Este trekking, no demasiado exigente, duraba unas 6 horas en total (ida y vuelta por el mismo camino).

Trekking El Chaltén

El camino hasta la Laguna es a través de bosques y arroyos, siguiendo el curso del río de Las Vueltas. El camino está perfectamente señalado y es un trekking muy agradable (con nosotros, además, el tiempo   se portó bastante bien). La llegada a la Laguna Torre impresiona, primero por los picos extraordinarios que la envuelven (yo sólo los intuía por las nieblas que en ese momento empezaban a bajar) y segundo porque durante todo el año en sus aguas flotan fragmentos de hielo desprendidos del Glaciar Grande. Para ponerle emoción a la subida desde la Laguna empezó a nevar y a soplar el viento hasta que en un momento no veíamos un metro más allá de nuestras narices.

Laguna Torre

La vuelta a El Chaltén, empapados, fue menos agradable que la ida pero tras una taza de té caliente, volvimos a sentir lo increíble que era estar en un sitio así… aún a pesar de las nubes que seguían ocultándonos el Fitz Roy.

 

 

Argentina y Chile en tránsito :: Día 19, imágenes de la Patagonia

Antes de este viaje en mi cabeza la Patagonia eran lugares comunes sin ubicación real en el mapa ni conocimiento del mismo. Pero eso era antes.

Desde ahora la Patagonia para mi será Ushuaia con su leyenda y sus contradicciones como debe ser cualquier imagen de la Patagonia que se precie.

Contradicción que su denominación sea Tierra de Fuego cuando está rodeada de nieve.

Contradicción porque aunque es el Fin del Mundo a los geólogos les ayuda a entender el comienzo del mismo.

Contradicción porque venden un claim que oculta la belleza de sus tierras.

Contradicción porque de la nada que uno espera, se encuentra con mucho más que todo.

Ushuaia desde el Canal de Beagle

Desde el Glaciar Martial, última visita en Ushuaia, puedes darte cuenta de lo poderosa que es esta tierra tan extrema y del valor que tiene estar allí. Rodeado de leyendas, mitos e historia pero, sobre todo, de una naturaleza que es la protagonista entre todo y todos.

Un buen sitio el Glaciar para Martial para despedirte de esta tierra, desde lo alto, viendo el Canal de Beagle al fondo con la isla Amabarino e intuyendo dónde comienza el Parque de Tierra de Fuego a uno le da la impresión de sentirse en un mundo infinito.

Vistas desde el Glaciar Martial

Luego poco más quedaba por hacer. Despedirse de la ciudad y de la gente que tan bien nos había tratado y tomar un taxi hasta el flamante aeropuerto de la ciudad donde, antes de salir, tendrás que pagar las tasas aeroportuarias. Mientras miras por sus enormes cristaleras te preparas mentalmente para un nuevo vuelo-aventura sobre los Andes, esta vez a un destino aún más famoso: El Calafate, aunque sólo sea de paso por el momento ya que sin salir del aeropuerto un bus nos llevará a El Chaltén, una famosa zona de senderismo de la región. Una nueva parada del viaje que prometía tanto…

Despegando de Ushuaia

Carretera El Calafate - El Chaltén

Ya en El Chaltén, aunque miramos entre las nubes a ver si conseguimos intuir el famoso Fitz Roy que se oculta altivo detrás de ellas no podemos quitarnos de la cabeza lo que supuso Usuhaia para este viaje. Mañana ya tocaría centrarse en las rutas y montes que teníamos delante, de momento podíamos seguir recordando nuestro paso por el Fin del Mundo.

 

 

Argentina y Chile en tránsito :: Día 18, entre lago y lago

Entre las opciones que nos ofrecía la zona de Ushuaia elegimos para ese día ver el lago Escondido y el Lago Fagnano. Quizás por volver a recorrer la cordillera andina o por lo misterioso de sus nombres, lo que no sabíamos es que la mejor experiencia del día llegaría inesperadamente, y nos entraría por el estómago. Toda una aventura gastronómica que no habíamos planeado pero que hizo inolvidable el día.

Pero vayamos por partes:

No existen autobuses públicos para visitar la zona de los lagos. En la oficina de turismo nos comentaron que esperaban que próximamente se abriera esa línea pero aún no había nada cerrado. Así pues, si deseas conocer esa zona de Tierra de Fuegos tienes que alquilar un coche o unirte a una excursión particular; es decir, chóferes que conocen la zona que llevan a un grupo de 6-8 pasajeros a descubrir esa región. Como no queríamos conducir, optamos por la opción visita guiada.

La furgoneta nos recogió por la mañana y nos llevó a través de la mítica RN3 primero a un mirador que ofrecía una visión general de los Andes.

Los Andes desde la RN3

Otra parada más o menos interesante, según cada uno, fue en una de las múltiples castoreras que asolan la región y donde se puede apreciar el daño que estos pequeños seres están producción por la destrucción de los árboles de la zona.

La siguiente parada fue en Tierra Mayor, un lugar de actividades invernales donde se puede esquiar, realizar travesías con perros, excursiones con raquetas de nieve…

Finalmente llegó el momento de encontrarnos con el Lago Escondido. Su nombre se debe de su situación ya que aunque tiene una longitud de 10 kilómetros es imposible verlo hasta que estás en el Paso Garibaldi, a 450 metros de altura desde el mar. Antiguamente la carretera realizaba otro recorrido el cual se puede ahora hacer a pie hasta el lago, el cual se encuentra rodeado de un bosque patagónico.

Lago Escondido

El Lago escondido se encuentra a 60 kilómetros de Ushuaia y aún restan 40 kilómetros más hasta llegar al Lago Fagnano. Este enorme lago mide 104 kilómetros de ancho y sus costas están repartidas entre Argentina y Chile. Puedes pasear por los alrededores pero, sinceramente, no ofrece mucho más.

Lago Fagnano desde la orilla

Ya a la vuelta de la visita de los lagos la excursión se volvía  detener en Tierra Mayor esta vez para degustar un buen cordero fueguino. Aunque íbamos pertrechados de sandwich de miga que habíamos comprado en la mejor panadería de Usuhaia (o eso nos decían los locales) no pudimos evitar sentarnos a la mesa y degustar este plato típico. Y, ojo, ¡no nos arrepentimos en ningún momento! Es más, este cordero fue el plato que más nos gustó de todo nuestro viaje.

Cordero fueguino

Las ensaladas que lo acompañan así como los postres hacen que merezca la pena pagar los 130 ARS por persona que cuesta comer en esto que los argentinos llaman Tenedor Libre (que viene a ser un: come la cantidad que quieras). Y qué decir de las vistas desde el comedor…

Vistas desde el comedor de Tierra Mayor

Una vez en Ushuaia, más satisfecho por la comida que por la excursión, decidimos dedicar la tarde a ver los lugares más llamativos de esta curiosa ciudad. Poco tiempo habíamos tenido para recorrer sus calles de casas inconexas y cromáticamente irrepetibles así que este era un buen momento.

Tejado en Ushuaia

Una buena parte del tiempo la dedicamos a visitar el famoso Presidio de Ushuaia donde durante años estuvieron encerrados los presos más peligrosos del país. Ahora mismo, las instalaciones del penal acogen el Museo Marítimo de la ciudad.

Una visita que se hace más por su importancia histórica que por el real atractivo de la misma por lo que es conveniente unirse a una de las visitas guiadas gratuitas que todos los días recorren las celdas explicando quiénes fueron sus desgraciados habitantes.

Cárcel de Ushuaia

 

 

Lugares donde pasar el resto de mi vida: En cualquier calle del viejo Manhattan

Los viernes viajamos con los recuerdos que nos dejaron lugares y momentos únicos, hoy vamos a…

 Nueva York y la emoción latente de sus calles  

Porque una foto es el pasaporte más directo a un destino, la que he encontrado hoy me lleva directa a recorrer cada centímetro de la impactante ciudad de Nueva York. Y es que sin dudarlo hoy volvería a dejarme golpear y embriagar por esa locura de vida inquieta que no para en ningún momento.

Volvería a una ciudad que me hizo felicidad a pesar de todos los pesares que se reúnen entre sus infinitos rascacielos.

Volvería a Time Square para comprobar si sigue causando adición la segunda vez que la visitas, a tirarme horas tumbada charlando en el sheep meadow de Central Park, a cansarme hasta la extenuación del arte que desbordan sus museos pero, sobre todo, volvería a quedarme extasiada viendo como la vida discurre por ese conjunto de calles paralelas y perpendiculares donde en cada esquina hay un nuevo espectáculo.

Manhattan desde Brooklyn

Argentina y Chile en tránsito :: Día 17, y en el Parque del Fin del Mundo empezó a nevar…

Después el espectacular recibimiento que nos dio Ushuaia no esperábamos que el segundo día repitiéramos suerte pero, inesperadamente, el día amaneció claro y sin amenaza de lluvia. Una buena jornada para ir a conocer el Parque Nacional de Tierra de Fuego.

Parque Nacional de Tierra de Fuego
El Parque Nacional de Tierra de Fuego está compuesto por 63.000 hectáreas de las cuales sólo el 8% es transitable, esto hace que durante todo el recorrido no dejes de pensar las increíbles imágenes que las cimas prohibidas deben esconder y es que, no nos olvidemos, esta zona del mundo
Parque Nacional de Tierra del Fuego

Parque Nacional de Tierra de Fuego

El acceso al Parque cuesta 85 ARS (11€) y se encuentra a 12 kilómetros de la ciudad de Ushuaia.
Le pedimos a Cristina, nuestra anfitriona, que avisara al autobús público que queríamos ir para que parara en nuestro alojamiento; al principio esto nos sorprendió pero luego vimos que era una práctica habitual en diferentes zonas de la Patagonia. En mi ignorancia inicial entendía que se podía llegar al Parque desde Ushuaia en el tren del Fin del Mundo pero una vez allí descubrí que para llegar al tren tienes que ir en bus, luego coges el tren que efectúa un par de paradas durante un trayecto de una hora y, nuevamente, vuelves a coger el bus para que te lleve al comienzo del Parque.
Estación del Fin del Mundo
Como nos interesaba más la ruta a pie que el recorrido en el tren turístico (y, sin admitis una recomendación creo que merece más la pena) seguimos en el autobus hasta detenernos en el campamento de Bahía Ensenada. Ahí comienza el Sendero de la Costa, uno de los más interesantes del Parque, que te permite recorrer la costa que bordea el Canal de Beagle pasando por “playas”, bosques y castoreras. El recorrido hasta el Lago Roca son 8 km. Aunque la Lonely Planet comentaba que se trataba de un sendero para excursiones familiares yo no lo vi así en absoluto. Sin duda, no es una marcha difícil pero sí es cansada y el barro que cubría toda la superficie hacía que lo fuera aún más por los continuos resbalones y las botas que cada vez pesaban más.
Parque Nacional de Tierra de Fuego
Desde el Lago Roca seguimos el curso del río hasta la Bahía Lapataia a donde llegamos sobre las ¿16h?. La Bahía Lapataia es una de las zonas más famosas de Ushuaia y donde se encuentra el cartel del final de la ruta RN3 que comienza en Buenos Aires.
 Bahía Lapataia
Repentinamente, la temperatura empezó a descender muy bruscamente. Hacía horas que el cielo ya no era azul sobre nuestras cabezas pero la temperatura era agradable (agradable en términos de Ushuaia) pero en ese momento empezaron a caer unos enormes copos de nieve… qué esperábamos, ¡estábamos en la Patagonia!

 

 

Argentina y Chile en tránsito :: Día 16, Ushuaia, un amor a primera vista

En el avión desde Trelew me preguntaba: ¿tiene sentido esta escala del viaje? Sí, sí, lo sé. Era demasiado tarde para cuestionarme eso pero…

¿Iba en busca del viaje mítico. De la exploración aventurera. Del ir por el único objetivo de poder decir: yo estuve allí? O, aún peor, ¿había sido capaz de ir hasta allí, a pesar del precio, la distancia y lo tonto que sería, sólo para tener la famosa foto con el cartel del fin del mundo?

Fue un vuelo lleno de dudas existenciales.

Los Andes desde Ushuaia

El aterrizaje en el aeropuerto de Ushuaia fue el más espectacular que he vivido nunca ya que la pequeña pista de aterrizaje se encuentra flanqueada por enormes cordilleras que obligan al piloto a tener que descender como si de un ascensor se tratase. De pronto el avión empieza a introducirse en las nubes densas que nos impedían ver nada y, como por arte de magia, aparecimos rodeados de esas espectaculares cimas nevadas picudas como cuchillos. Esas montañas estaban tan cerca que parecían que fuéramos a aterrizar en ellas pero, de pronto, el piloto lanzó e avión a un nuevo descenso a la nada… ¡Increíble el aterrizaje y la bienvenida que Ushuaia nos daba! Antes de que las ruedas del avión tocasen la pista mis dudas sobre el destino habían desaparecido completamente.

Avión aterrizando en Ushuaia

Y qué decir una vez que desde el coche que nos llevaba al centro de la ciudad vimos la famosa bahía de Ushuaia enmarcada al fondo con la siempre imponente cordillera de los Andes, bajo un inesperado cielo azul y con el Canal de Beagle en primer plano…. Literalmente, dejamos las mochilas en nuestro alojamiento y salimos corriendo a disfrutar de ese espectáculo.

Bahía de Ushuaia

En la Patagonia tienes que tener una cosa clara: no vale de nada mirar la previsión del tiempo, lo único que sirve es mirar el cielo y tomar decisiones para ese instante. El día antes a nuestra llegada había caído una espectacular nevada en la ciudad de Ushuaia (y, ya os lo adelanto, al día siguiente también nevaría) pero ese momento era perfecto para tomar un barco y recorrer el Canal de Beagle, después de haber paseado, arriba y abajo, toda la longitud de la bahía tomando fotos a su sorprendente fisonomía.

Casas típicas de Ushuaia

Las barcas que recorren el Canal hacen un recorrido de 4 horas, nosotros tomamos una navegación con Patagonia Adventure Explorer la cual llegaba hasta el Faro del Fin del Mundo pasando por la Isla de los Pájaros, la Isla de los Lobos… y volvía haciendo una parada en las Islas Bridges donde se desembarcaba para recorrerla andando. Creo que no importa demasiado qué destino tomen los barcos, la autentica maravilla está en el camino: focas, comoranes, lobos marinos, gaviotas, albatros, pingüinos, elefantes marinos, petreles…

Fauna en el Canal de Beagle

Fauna en el Canal de Beagle

Faro Les Eclaireurs

Islas Bridges en el Canal de Beagle

Antes del anochecer volvimos a tierra. Empezaba a hacer bastante frío pero el recibimiento que nos había dado Ushuaia era tan espectacular que hacía falta celebrarlo con una gran cena.

Fue entrar en el restaurante y el cielo debió de llenarse de nubes. Nubes que dejaron caer un enorme aguacero que durante unos minutos hacían temer que fuera a llegar el verdadero Fin del Mundo :)

 

 

Argentina y Chile en tránsito :: El doble precio

En las taquillas de las principales atracciones argentinas se expone la lista de precios en las que se diferencia, claramente, un precio distinto para nacionales y extranjeros que en muchos casos puede llegar a ser el triple de caro para los no-argentinos.

Esto mismo ocurre con las tarifas para los aviones, autocares, hoteles e, incluso, en algunos restaurantes.

Se dice que esta práctica se hizo habitual (aunque la ley argentina la prohibe) una vez que en 2002 se deshiciera la paridad peso-dólar. Hasta ese momento visitar Argentina era un destino caro para los extranjeros y a partir de entonces dejó de serlo. El número de visitantes aumentó pero, como siempre ocurre, la industria quería más beneficio por lo que paulatinamente fue incorporando esta fórmula del doble precio para beneficiar económicamente a los sectores turísticos.

Precio de las entradas Pucara (Argentina)

De cara a la galería se vende esta medida como una forma de proteger al residente argentino frente al “poderío económico” extranjero pero, a día de hoy, Argentina ha dejado de ser un país barato para el turista y estos “extras” hacen que sea aún más prohibitivo. Lo que no se puede negar es que si un turista se para a sumar todo lo que ha pagado extra por su nacionalidad durante el viaje se encontrará con un pequeño disgusto. Por poner 3 ejemplos:

– La entrada a las Cataratas de Iguazú le cuesta a un extranjero 170ARS, a un argentino 65ARS y a un residente en Misiones 25ARS.

– El acceso al Parque Nacional de los Glaciares 130ARS para los extranjeros frente a los 50ARS de los nacionales o los 20ARS de los locales.

– La entrada a Punta Tombo: extranjeros 60ARS, nacionales 25ARS y locales 6ARS (en la foto).

O, lo que viene a ser lo mismo, si tienes un amigo argentino… llévatelo al viaje y que saque él las entradas. Le puedes invitar a todo y, aún así, ahorrarás dinero :)

Precios Punta Tombo

Argentina y Chile en tránsito :: Alquiler de coche y carreteras de ripio

A la hora de plantearte alquilar un coche en esta región patagónica te surgen tres preguntas: ¿es seguro, barato y aprovechable alquilar un auto en Puerto Madryn?

Veamos:

Carretera de ripio en Península Valdés

– ¿Seguro?: Sí. A pesar de las enormes advertencias que tanto en foros, guías como en blogs leí, conducir un auto en Puerto Madryn es mucho más seguro de lo que pensaba en un principio. Los miedos que te inculcan desde fuera son dos: que es fácil volcar en una carretera de ripio y que los autocares turísticos son un peligro en la carretera. Una vez allí, tanto las personas de las empresas de alquiler como los propios lugareños le restan mucha tensión al asunto. Como bien se encargan de repetir ellos: si conduces a 60 km/h por las carreteras de ripio el peligro es ninguno (dormirte al volante, añado yo ahora) y siendo como son anchas las carreteras y caminos no hay problema cuando un autocar de viajeros pretende adelantarte. De lo que poca gente habla y supone un peligro real son los animales sueltos que pueden invadir la carretera en cualquier momento lo que hace que conducir de noche sea bastante arriesgado por el escaso tiempo de reacción que tienes.

– ¿Barato?: No. Debe compensarte el gasto de 1125ARS de alquiler dos días del auto más básico (150€) más los 300ARS de gasolina (40€) la libertad e independencia que obtienes con el coche. Si andas justo de dinero, tomar excursiones organizadas sale más a cuenta económicamente. Además, a esto hay que añadir que en las Reservas Naturales hay que pagar un plus por entrar en coche propio, que los autos no tienen seguro a todo riesgo (con la incertidumbre que esto conlleva) y que los kilómetros son muy limitados (y cada km. adicional supone un nuevo extra).

– ¿Aprovechable?: Depende. Por supuesto, si cuentas con un coche propio puedes programar las visitas a las horas que más te convienen intentando evitar las horas puntas. Además, puedes prorrogar el tiempo que quieras en cada visita así como improvisar el itinerario sobre la marcha según tus apetencias pero, no lo olvidemos, los horarios de los avistajes de ballena en Península Valdés están programados con las excursiones por lo que da igual a la hora que tú llegues que no saldrás al mar hasta que los autocares colapsen Puerto Pirámides y, además, las horas de conducción son ciertamente aburridas y monótonas (ni siquiera el camino merece la pena) por lo que el poder ahorrártelas nunca está de más.