Argentina y Chile en tránsito :: La situación económica argentina para viajeros

En diciembre de 2001 Argentina saltó a la primera plana de todos los medios de comunicación del mundo por la crisis económica que derivó en el famoso “Corralito”.

Las imágenes de gente saqueando tiendas, haciendo infinitas colas delante de los bancos y saliendo a la calle “armados” con cacerolas fueron desapareciendo paulatinamente de los medios y, un año después, se anuló esta restricción de libre disposición de dinero que tanto resquebrajó la imagen y seguridad de Argentina frente al mundo.

Pero que los titulares de los periódicos o las aperturas de los telediarios internacionales se volvieran hacia otra noticia no significa que la situación económica argentina se haya normalizado desde 2002.

Pintada pro-KirchnerEn 2012 Argentina anunció que había pagado la última cuota del préstamo solicitado ante la crisis de 2001, sin embargo detrás de ese triunfalista titular se esconde un país intervenido por el Gobierno hasta límites insospechados, con un déficit no oficial de más del 25% y con pocas posibilidades de obtener fuera ningún tipo de financiación o inversión por la inseguridad jurídica que rodean los últimos gobiernos del país.

En el 2012 la situación ha sido tan preocupante que, sin llegar (o precisamente por no haber llegado) de nuevo a los titulares de todas las cabeceras internacionales, la realidad es hasta comparable con le época del famoso Corralito.

De hecho -que no de derecho- la moneda está fuertemente intervenida (aunque no es esa la palabra utilizada por el gobierno argentino) imponiéndose un ficticio cambio con el USD (alrededor de 4,3 pesos por dólar) para así evitar el desplome del peso y la inmediata huída de todos los capitales.

Las transacciones con el exterior están altamente limitadas hasta hacerlas casi imposibles: sacar dinero del país es poco más o menos que un ejercicio de ingeniería financiera.

La posición del Gobierno respecto de las inversiones y prestamistas extranjeros roza la parodia nacional, desesperados como están por una financiación a la que castigan cada vez que se atreve a asomarse por el país.

La inflación desbocada obliga a los argentinos a vivir al día, a no ahorrar un peso y si hay algo que ahorrar acudir al mercado negro (dolar blue) para fijar sus ahorros en algo en lo que puedan confiar. La escalada de precios, más evidente aún si cabe para el extranjero, está obligando a los argentinos a hacer auténticos ejercicios de funanbulismo económico para mantener su nivel de vida o rendirse a la evidencia de que lo que tuvieron ya no existe; es el viejo cuento oído por cualquier visitante: “este es uno de los países más ricos del mundo en recursos naturales, pero con una clase política experta en hundir cualquier expectativa de un futuro mejor”.

 

Post escrito por @mufastor

Argentina y Chile en tránsito :: Tres vinos que definen a Argentina

Malbec, la esencia Argentina

Aunque de origen francés, la uva Malbec se ha convertido en la esencia del vino argentino. Ahora es fácil asociar los vinos de esta nacionalidad con las características de esta cepa, tanto es así, que se dice que la uva Malbec mendocina es la que da mejores vinos del mundo.

Los Malbec son vinos de colores muy oscuros, con mucho cuerpo y en los que la barrica deja notar su presencia en la cata. Sin duda, son vinos que duran y perduran y en los que los años van redondeando su sabor.

 

Torrontés, el blanco emblemático

Sólo en Argentina se produce esta peculiar uva que da como resultado vinos espectacularmente afrutados y muy perfumados.

Para mí, fue un auténtico descubrimiento enológico y aunque estos vinos me recordaban débilmente a aquellos procedentes de uvas Riesling y Gewürztraminer, la experiencia de probar por primera vez este vino, en mi caso, de la bodega Nieto Senetiner fue totalmente memorable.

 

Bonarda, de la cantidad a la calidad

De la Bonarda, nos contaban los bodegueros mendocinos, que era una uva que llevaba muchísimos años instaurada en Argentina pero que tenía reputación de uva barata y sin calidad. Se usaba principalmente para vino de mesa o a granel. Desde hace unos años, los enólogos estaban intentando recuperar esta variedad para producir vinos de calidad.

La Bonarda se usa como uva de corte para hacer buenos vinos blend con Syrah o Malbec.

Probamos muchos Bonardas y de todos ellos me sorprendió el rojo intenso de su apariencia en la copa y la suavidad y frescura de su sabor.

Copa de vino argentino

Si quisiéramos buscar un paralelismo entre lo que estos tres vinos suponen a la personalidad de la Argentina veríamos al Malbec como la bandera blanca-celeste o esos famosos que exportan y le dan la imagen al país (ya sea buena o mala porque Malbec malos hay muchos) en el exterior. Malbec es como Borges o Maradona: una personalidad única made in Argentina.

El Torrontés es su secreto. Nadie habla de ella fuera de Argentina pero los que visitan esta tierra y lo prueban, seguirán de cerca su trayectoria. Son vinos que no necesitan ser famosos para ser apreciados, como ocurre en el caso de cientos de personalidades argentinas tan excelentes como Rodrigo Fresán o Alan Pauls.

El Bonarda representa esos tópicos sobre el argentino que le persiguen allá donde van. Son tópicos que hablan de un conjunto; de una masa. Es esa imagen del argentino que se lima y resalta cuando se conoce a uno de ellos y que hace que esa “palabrería” que no significa nada coja cuerpo y sentido.

Lugares donde pasar el resto de mi vida: En el Blue Lagoon

Los viernes viajamos con los recuerdos que nos dejaron lugares y momentos únicos, hoy vamos a…

Blue Lagoon, relajación extrema

Después de una semana con tanto frío da un poco de pereza pensar en viajar hacia un país tan extremo como es Islandia pero si pensamos en el relajante baño que nos esperan en las irreales aguas celestes del Blue Lagoon, cuya temperatura media ronda los 40 grados, la pereza empieza a evaporarse.

Este curioso balneario se abastece de agua geotérmica de la central que se encuentra cerca (y que le da un aspecto aún más extraño al conjunto). Estas aguas son ricas en minerales como el azufre y el sílice, que es muy bueno para la piel (de ahí que se vea a la gente con los rostros cubiertos de una arcilla blanca que se recoge del fondo del lago).

Una vez fuera de los vestuarios del SPA, cuesta desprenderse de la toalla o el albornoz para introducirse en el agua debido al frío exterior pero cuando estamos dentro los músculos se destensan, el cuerpo va eliminando el estrés acumulado y la mente se relaja… ¿se os ocurre una forma mejor de acabar la semana laboral? A mí no :)

Blue Lagoon (Islandia)

Argentina y Chile de la A a la Z: C de Conversaciones

Conversaciones: Entrar en una tienda, tomar un taxi en Argentina, esperar en una parada de autobús, sentarte en un café… actividades rutinarias que en Argentina tienen un denominador común: la conversación. El silencio en este país no está bien valorado, se lleva saber, conocer sobre el otro, intercambiar puntos de vista.

Hablarás de Messi y Simeone. De su crisis. De la nuestra. De la madre de los políticos sin distinción de nacionalidad. De los porteños cuando no estés en Buenos Aires. De los provincianos cuando estés en Buenos Aires. Hablarás de libros, guerras y premios. De tu viaje; de los suyos. De aquellos primos que tienen en la España. De cómo eran antes las cosas antes De lo cara que está la vida. Del frío que hace o el calor que agobia. Del presidente de EEUU y de la política chilena. De cuando Aerolíneas era de Iberia y de YPF desde que ya no es de Repsol. De Joaquín Sabina. De los Kirchner. De cómo son los argentinos. Del periodismo que se vende a un gobierno. Del machismo. De las costumbres… Y, cuando hayas cubierto todos estos temas, volverás a hablar de fútbol.

Y, entonces te darás cuenta, que llevas media hora para comprar una botella de agua; que no has podido ni abrir la guía durante el trayecto en taxi como habías pensado; que se ha formado un corrillo a tu alrededor en la parada del autobús y que el camarero está sentado en tu mesa narrándote la última proeza de Messi. Y en ese momento serás consciente de que lo mejor de Argentina nunca va a aparecer en tus fotos porque está en todas esas conversaciones de psicoanalista que dejas que se esfumen cuando te levantas para proseguir con tu viaje.

Mercado de Mendoza

 

Argentina y Chile en tránsito :: Día 5, pedaleando entre viñedos en Luján de Cuyo

Aunque las ganas de comenzar a descubrir Mendoza eran enormes, teníamos temas pendientes que resolver antes de poder hacerlo.

Para empezar necesitábamos cash. Desde el primer momento nos quedó claro que el uso de la tarjeta de crédito iba a estar muy limitado en el país y aunque siempre te dicen que con dólares eres el rey eso no es cierto fuera del circuito comercial. Así pues, nos dirigimos a la zona de casas de cambio oficiales (había varias en la misma manzana) e hicimos el primer aprovisionamiento de pesos (1$ = 5ARS). Estas casas de cambio se asemejan a los bancos pero tienen un aire raro que te hace estar incómodo en ellas, es mejor tener preparado el dinero para cambiar y hacer que el trámite sea lo más rápido posible. A las puertas de estas casas de cambio se colocan “arbolitos” que son personas particulares (o no, y ese es el riesgo) que te cambian los dólares con una conversión mejor que la oficial.

Pesos argentinos

Una vez con dinero en el bolsillo, el segundo paso era conseguir una tarjeta para el autobús, ya que estos no se pueden pagar con monedas al subir. Los propios mendocinos no tenían claro dónde conseguir una pero tras unas cuantas vueltas, adquirimos la primera de las tantas tarjetas que necesitaríamos en el viaje (cada tarjeta vale únicamente en la ciudad en la que la adquieres).

Por último, decidimos comprar una tarjeta de prepago para el móvil para tener un número local. Tampoco esto fue muy fácil y aún habiendo pasado un mes allí no lo terminé de comprender bien. Lo más curioso es que los números móviles (o celulares) tienen un prefijo por región (algo a lo que no estamos acostumbrados en España) y, de hecho, el precio es diferente según a qué región llames. Cuando activas por primera vez tu tarjeta te asignan un número según la localidad donde te encuentres. La complicación está a la hora de llamar: si llamas aun móvil desde un fijo tendrás que marcar un prefijo más (+15), si llamas a un móvil de otra región tendrás que marcar un 0 previamente y posteriormente el código regional; si llamas a un móvil desde un móvil no tienes que marcar el 15… Escrito todo esto, lo más sencillo es que cada vez que tengas que llamar a alguien le pidas su número indicándole desde qué teléfono (fijo/móvil) le vas a llamar para que te indique la numeración exacta.

Había costado pero ya teníamos todo. Era hora de explorar las bodegas mendocinas, el verdadero objetivo de esta parada en el itinerario. Asesorados por el hostel, decidimos renunciar a Valle de Uco por estar un poco retirado, a Maipú por tener más tráfico y optamos por visitar la zona de Luján de Cuyo, más específicamente el  Chacras del Coira. No puedo comparar las tres áreas de viñedos pero sí sé que en ningún momento nos arrepentimos de la visita que hicimos.

Tras un viaje en bus urbano de unos 40 minutos, llegas al pequeño pueblo de Chacras. Nosotros habíamos reservado unas bicicletas en Baccus. Allí nos facilitaron un tour por las bodegas según los requisitos que nosotros marcamos (el coste por bici fue de 35ARS) aunque, una vez que estuvimos sobre la bici, cambiamos el itinerario a nuestro antojo y es que, sin duda, este viaje es para dejarse llevar.

Viñedos frente a los Andes

Atravesar los Andes nos supuso reencontrarnos con los cielos despejados y una temperatura media que rara vez bajaba de los 30 grados, un marco genial para disfrutar de una ruta enociclista.

Recorrer los viñedos mendocinos con el telón de fondo de los Andes fue una experiencia muy hermosa, una de las más lindas del viaje. Recorrimos 4 bodegas que nos contagiaron su amor por estas tierras y sus caldos:

Kaiken

La suerte hizo que llegáramos a esta bodega, fuera de nuestro mapa de acción, por la recomendación de otra bodeguera en la que paramos a preguntar (es importante indicar que la mayoría de las bodegas son visitables únicamente en los horarios marcados de ahí la importancia de tener un itinerario claro). Llegamos a Kaiken sin visita programada y fuera del horario de visitas pero dimos con Leticia Abraham, que con sólo 25 años es la responsable de turismo de la bodega, quien nos hizo un hueco en su agenda para enseñarnos sus viñedos. Al ser la primera bodega que visitamos, su explicación nos sirvió de perfecta introducción a los vinos argentinos.

Kaiken, de origen chileno, es una bodega singular con una mezcla de tradición y modernidad, en la que se está innovando con la técnica del feng-shui para favorecer la producción de vino. Sus vistas a los Andes y su agradable sala de cata hace que sea una bodega muy recomendable de visitar a pesar de encontrarse un poco más alejada.

Viñedos y Andes (Bodega Kaiken, Mendoza)

Nieto Senetiner

De Kaiken, volvimos sobre nuestros pasos para poder disfrutar de la visita guiada a Nieto Senetiner a la que previamente habíamos llegado tarde.

La ubicación de esta bodega es la más espectacular de todas las que visitamos: un largo camino arbolado da paso a una sencilla construcción. Tras ella, una explanada de viñedos que parecen extenderse hasta la falda de los Andes. Los vinos de esta bodega son muy famosos en toda Argentina, especialmente valorados por la gente son Emilia y Benjamin. Compartimos la visita con una pareja de argentinos que nos explicaron muchas costumbres curiosas sobre el consumo del vino en este país.

Aquí probamos el primer Torrontés y, a la postre, el más rico y memorable de todos los que tuvimos la suerte de saborear en este país.

Viñedos de la Bodega Nieto Senetiner (Mendoza)

Alta Vista

De vuelta a la bicicleta, teníamos prisa por llegar a la visita de Alta Vista. Llegamos cuando ya estaba empezada pero, amablemente, nos dejaron unirnos al grupo. Alta Vista es una enorme bodega que cuenta con alguno de los vinos argentinos mejor valorados por Parker. Los caldos que probamos eran excelentes y, lo mejor de todo, vino cuando al finalizar la cata nos invitaron a disfrutar de la nueva zona de picnic que han habilitado junto a los viñedos. Poder disfrutar de una excepcional copa de vino, sentado en esas agradables butacas y viendo como atardece sobre sus viñedos no tiene precio.

Copa de vino bodega AltaVista (Mendoza)

Bodega Pulmary

Parecía que con Alta Vista acabaría nuestra ruta por las bodegas mendocinas pero probamos suerte en la Bodega Pulmary por si aún nos podían recibir. No sólo lo hicieron sino que Diana nos atendió con una amabilidad increíble. Nos contó la interesante historia de este proyecto familiar que se dedica al desarrollo del primer vino premium orgánico de la región. Sus vinos eran excelentes pero, sin duda, lo más interesante fue la conversación con la creadora de una bodega tan innovadora. Un gran ejemplo de emprendimiento que ha obtenido unos resultados deliciosos.

Detalle bodega Pulmary (Mendoza)

Se nos hizo de noche antes de salir de Chacras. De vuelta en el bus, teníamos la sensación de haber disfrutado de un día pletórico, único y difícilmente superable. Pero, para eso están los retos, aún quedaba mucho viaje para buscar otro momento así de especial.

 

 

Lugares donde pasar el resto de mi vida: En el monte Asahi

Los viernes viajamos con los recuerdos que nos dejaron lugares y momentos únicos, hoy vamos a…

Asahi, llegando a la cima

A 2.290 metros de altura, la cima del Monte Asahi – el más alto de Hokkaido – nos depara unas vistas apabullantes y una sensación gratificante por haber llegado al punto señalado.

Pero, no nos engañemos, no es la cima lo que te hace recordar ese lugar sino el trayecto que te lleva hasta ella.

El lujo es poder andar entre el humo blanco proveniente de las fumarolas volcánicas, los lagos transparentes en los que todo se refleja, las neveras perpetuas, los baños de aguas termales y los campos de extrañas flores, mientras comes los Daifukus (dulces japoneses rellenos de anko) que te ofrecen los senderistas locales.

Monte Asahi

Argentina y Chile de la A a la Z: B de Borges

Si en Argentina todo son palabras, el señor de las mismas tiene nombre y apellido que, sin ser el único, le hace estar por encima de todos los demás: Don José Luis Borges.

Aún sin tratarse del escritor más popular y querido de Argentina, de lo que no hay duda es que su obra recorrió el mundo entero poniendo a su país en la órbita de las cunas literarias más influyentes en el panorama. Quizás su prosa esté más cerca de la anglosajona pero sus temas y el desarrollo de los mismos son tan puramente argentinos como puedan serlo un tango o una conversación con un psicoanalista.

 

ARRABAL

El arrabal es el reflejo de nuestro tedio.
Mis pasos claudicaron
cuando iban a pisar el horizonte
y quedé entre las casas,
cuadriculadas en manzanas
diferentes e iguales
como si fueran todas ellas
monótonos recuerdos repetidos
de una sola manzana.
El pastito precario,
desesperadamente esperanzado,
salpicaba las piedras de la calle
y divisé en la hondura
los naipes de colores del poniente
y sentí Buenos Aires.
Esta ciudad que yo creí mi pasado
es mi porvenir, mi presente;
los años que he vivido en Europa son ilusorios,
yo estaba siempre (y estaré) en Buenos Aires.

-José Luis Borges-

Argentina y Chile en tránsito :: Día 4, últimos paseos por Santiago y llegada a Mendoza

La primera etapa chilena del viaje llega a su fin. Toca despedirse de Santiago con un último paseo por aquellos rincones que no nos había dado tiempo a ver, comenzando con una visita al Mercado Vega Central, el principal centro de abastecimiento de productos chilenos de la ciudad. Aunque menos turístico que el Mercado Central, su talante funcional hace que carezca del encanto de este (y, como enamorada de los mercados del mundo, en general no encontré en él ningún atractivo que me haga recomendar su visita).

Tras el Mercado, ponemos rumbo a una visita imprescindible para todos aquellos que visitan Santiago: la subida al Cerro San Cristobal. Como el funicular estaba fuera de servicio, hicimos la subida en un autocar (gratuito) y el descenso a pie. Lo curioso de esta área es que es como un enorme gimnasio gratuito y multitudinario: miles de santiaguinos se reúnen aquí para montar en bicicleta, patinar, correr…

Vistas desde el Cerro San Cristobal

Desde su cima se puede tener unas sorprendentes vistas de la ciudad con los Andes al fondo (eso si el tiempo y la contaminación lo permiten). Aquí es fácil comprender cómo está creciendo la ciudad y ver de dónde viene y hacia dónde va Santiago.

Antes de finalizar el descenso del Cerro, merece la pena desviarse para visitar el diminuto Jardín japonés.

Jardín Japonés en Santiago

Una vez que salimos del recinto del Cerro de San Cristobal (sí, a pesar de tratarse de un monte, éste se encuentra vallado de tal forma que sólo puedes entrar y salir por una de las dos entradas habilitadas), seguimos el paseo por el barrio de la Providencia. Lo primero que nos encontramos fue el Parque de las esculturas, una extensión de terreno cerca del río donde prestigiosos artistas chilenos han situado sus obras en lo que es un agradable parque de recreo.

Estando en Providencia, un precioso barrio acomodado y residencial, el paso al barrio de Las Condes no supone un gran contraste aunque sin duda, en comparación con el resto de Santiago ambos barrios son una isla en lo referente a desarrollo arquitectónico y avance económico; por algo se conoce a esta zona como “Sanhattan” (el Manhattan de Santiago). Las Condes rivaliza en lujo con cualquier otro barrio europeo de nivel; sus grandes avenidas, los altos rascacielos de oficinas y sus protegidas zonas residenciales han hecho de esta zona la preferida por las delegaciones extranjeras. También aquí se está terminando de construir el que será el centro comercial más grande (y que cuenta con el edificio más alto) de Latinoamérica: el Costanera Center. Paseando por estas calles, uno se olvida que un par de estaciones más allá los perros callejeros compiten con gente sin techo por algo que llevarse a la boca. Sin duda, una de las imágenes que más me impactaron del viaje son las enormes desigualdades que hay en la capital de uno de los países emergentes considerados más prometedores y atractivos del mundo.

Parque de las Esculturas y, al fondo, el Costanera Center

No hay tiempo para más.

De camino al aeropuerto nos damos cuenta que nos han faltado horas para ver todos los sitios apuntados en nuestra lista y nos han faltado días para disfrutar realmente de la ciudad y sus alrededores.

El aeropuerto de Santiago es, sorprendentemente, bastante pequeño y manejable. Como Aerolíneas decidió retrasar nuestro vuelo una hora, nos sentamos en una cómoda mesa de la zona de cafeterías y disfrutamos del wi-fi gratuito (que tan difícil nos sería encontrar posteriormente en los aeropuertos argentinos). Allí completamos el formulario de ingreso al país en el cual, curiosamente, te preguntan por la marca y modelo del dispositivo móvil con el que accedes.

Formulario acceso Argentina

El vuelo Santiago – Mendoza dura menos de tres cuartos de horas y es uno de los más bonitos que he hecho en mi vida ya que atraviesa la increíble cordillera de los Andes.

Los Andes desde el avión

Mendoza nos recibió con 35º, cielo despejado y un espectacular atardecer. Todo sea dicho, también nos dio la bienvenida indicándonos que las casas de cambio de los aeropuertos habían cerrado (y los bancos sólo tenían horario de mañana) por lo que nos encontramos teniendo que negociar todo con dólares (los cuales, aunque dicen que son aceptados en todo el país, no es del todo cierto).

En cuanto llegas al aeropuerto te das cuenta de cuál es la seña de identidad mendocina (y la que nos había llevado a nosotros a esa ciudad): los vinos. Es una tierra de buenos caldos y tanto la única tienda del aeropuerto como los carteles que te encuentras en la carretera así lo dejan claro.

Casi todos los alojamientos del viaje los habíamos reservado previamente por internet pero un día antes de partir de Madrid nos encontramos que el lugar donde habíamos reservado nos cancelaba (y de malas maneras) la reserva. Así que recurrimos a un hostel bien valorado que tenía libre una habitación doble: Hostel Lao. Sin duda, los trabajadores de este hostel son verdaderos apasionados de su trabajo y geniales profesionales, nos ayudaron en todo e hicieron muy cómoda nuestra visita a Mendoza. Otra cosa son las instalaciones del lugar: nuestra cama se caía al suelo (literalmente) y aunque nos cambiaron de habitación en cuanto se quedó una libre, la impresión que nos dejó el hostel no fue demasiada buena.

Pero bueno, tocaba descansar que el día siguiente se preveía emocionante (y, de hecho, así lo fue).

 

 

Argentina y Chile en tránsito :: Cerveza vs. Vino

Chile es uno de los destinos vinícolas exportadores más importantes del mundo. Vinos, de gran calidad, llegan a cualquier rincón del mundo procedentes de este país latinoamericano.

En Madrid es habitual encontrarte con un par de referencias chilenas en las cartas de vinos de un restaurante de status medio.

Si analizamos estadísticas, Chile ocupa el quinto puesto en el ranking de exportadores mundiales de vino (por detrás de Italia, España, Francia y Australia) y el onceavo como productor de vino.

Con estos precedentes, cualquier persona pensaría que el vino es la bebida más extendida del país y que su importancia en la sociedad sería elevada pero, mi experiencia personal, niega esta hipótesis.

En los bares chilenos prevalece la cerveza (y, por supuesto, el pisco) por encima del vino y es difícil encontrarse con una buena carta de vinos por copa o botella; más allá del vino de mesa poco hay.

Está claro que el consumo interno no es alto por lo que la producción de vinos en Chile se enfoca principalmente a la exportación (para prueba la web Wines of Chile está en danés, portugués, español, coreano, francés, inglés, chino, japonés y ruso). Esto se puede extender a la importancia del enoturismo en el país: las bodegas son difícilmente visitables y no existe una cultura bodeguera abierta a los visitantes (ni nacionales ni internacionales).

Logo Vinos de Chile

Sin duda, una lástima que este país no esté sacando todo el partido que podría a este recurso como, por ejemplo, su vecina Argentina sí lo está haciendo.

 

Post relacionado: El terremoto, bebida chilena

 

 

Argentina y Chile en tránsito :: Día 3, escapada a Zapallar

Siempre hay partes del viaje que debes improvisar y este día hubo que hacerlo debido a que el plan inicial, visitar la casa de Neruda en Isla Negra, se vino a bajo porque no había disponibilidad (hay que reservar previamente la visita y, al ser domingo en pleno puente, resultó ser una atracción de lo más solicitada). Así pues, había que buscar una alternativa a Isla Negra. Lo bueno de contar con anfitriones en el país es que siempre tienen mejores opciones que las que se te vienen a ti a la cabeza y, en este caso, su propuesta fue un gran acierto.

La temperatura, por fin, había subido y las nubes parecían ir desapareciendo. Un día así invitaba a ir a la costa y nosotros pusimos rumbo hacia ella.

La Lonely Planet dice de Zapallar que es “el lugar de vacaciones preferido de la élite de Santiago y el más exclusivo de los complejos costeros de Chile”. El lujo de las casas de la zona demuestra que muy desencaminada no va la famosa guía en su dictamen. Si esto es así sólo se puede decir una cosa: qué buen gusto tienen los ricos chilenos.

Vistas de la cala de Zapallar

Zapallar es un lugar maravilloso: desde su pequeña cala, rodeada de una colina boscosa, hasta el espectacular mirador de la Plaza del Mar Bravo a sólo unos minutos paseando.

Este pequeño y selecto paraíso se encuentra a hora y media de Santiago en coche (es muy difícil llegar allí en transporte público) y se merece llegar a él pensando en un día de relax y sosiego; no hay que ir precipitado con el ansia de “ver cosas”, tan sólo hay que tomárselo con calma y sentarse a ver a los pelícanos y gaviotas que sobrevuelan el mar, las barquitas de los pescadores que se acercan a la costa o las leones marinos que toman el sol en las piedras.

Gaviota en Zapallar

“El Chiringuito”, el restaurante más bonito de la zona, permite disfrutar de pescados y mariscos locales en una terraza con vistas a la cala. Imprescindible si vas a Zapallar disfrutar de su cocina.

A la vuelta, con el sol poniéndose en el mar, empezamos a ser conscientes que este sería nuestro último atardecer en Chile. Al menos hasta que volviésemos a cruzar la frontera en la Patagonia.

Atardecer en Zapallar