Argentina y Chile en tránsito :: Día 2, visitando Valparaiso y Viñas del Mar

Se dice de Valparaiso que es una ciudad de artistas, con una creatividad que bulle por sus calles y un ambiente cultural único en Latinoamérica. Con estas señas de identidad, Valparaíso tenía que ser una de las visitas imprescindibles del viaje.

Pintada en Valparaíso

Llegar a esta ciudad desde Santiago no es nada difícil, sólo tienes que acercarte a la central de autobuses de la capital y elegir entre una de las tantas compañías que ofrecen el trayecto. El precio entre unas y otras no varía demasiado (aunque sí hay una pequeña diferencia de cientos de pesos en favor de unas u otras) por lo que es más oportuno elegir en función del horario y de su disponibilidad. Nosotros optamos por la compañía Pullman (porque era la primera que tenía plazas libres); el precio por trayecto en esta compañía es de 4.800 pesos chilenos (6,6€). El viaje es un agradable recorrido de menos de 2 horas, atravesando la región de viñedos de Casablanca.

Una vez que llegas a Valparaíso puedes elegir entre tomar un taxi, un colectivo o bien ir andando al centro. De la estación al centro andando no se tarda más de 15 minutos y teniendo en cuenta lo complejo que es acertar con el colectivo correcto para alguien que no está habituado a este sistema de transporte como nosotros, optamos por caminar.

La primera impresión de Valparaíso contradecía a la que tenía en la cabeza. Esperaba una ciudad pequeñita, más recogida y, sobre todo, más tranquila. También me sorprendió lo sucia que estaba y la impresión arisca que ofrecía. Supongo que el problema de hacerse imágenes mentales de los destinos a los que vas es que pueden decepcionarte en la comparación entre la realidad y tu fantasía. Esto es lo que a mí me pasó con Valparaíso: esperaba una ciudad reluciente y luminosa y me encontré con un destino ajado y sin encanto, de difícil acceso a las ofertas culturales y poco acogedora.

Una vez que llegamos a lo que podríamos llamar el centro de la ciudad, tomamos el ascensor más antiguo de la ciudad, el de Concepción (400 pesos por persona y trayecto) para ver el barrio del mismo nombre compuesto por peculiares casas de colores, bonitos cafés, interesantes galerías de arte y un mirador con vistas a la puerto.

Típicas casas de colores de Valparaíso

Desde aquí, seguimos caminando hasta el Cerro Alegre. Aquí comimos en El Vinilo, un agradable restaurante que prepara platos caseros con materias primas de calidad y elaboraban su propia cerveza (de nombre “Cerro Alegre”). El local en sí es de lo más agradable: buena música, dicharacheros camareros y un curioso aspecto debido a la barra de mármol de una antigua carnicería que sirve de mesa compartida (precio: 20€ por persona).

Entrada al restaurante El Vinilo

Sin necesidad de tomar más ascensores, continuamos el paseo hacia el Cerro Bellavista, lugar donde se encuentra el llamado “Museo a Cielo Abierto” compuesto por decenas de murales realizados por estudiantes de Bellas Artes. El vecino más famoso de Bellavista fue, como no, Pablo Neruda que tenía su casa en lo alto del cerro. La subida a su casa, La Sebastiana, no es nada fácil y, por tener poco tiempo, decidimos seguir vagabundeando por el barrio y prescindir de la visita.

Además del conjunto de cerros, la otra zona que compone Valparaíso es el área de el Plan y el Puerto. Paseamos por ella pero, a pesar de ser el corazón de la ciudad, carece del interés de las colinas aledañas y, además, su estado de conservación es aún peor que el de estas. El objetivo de atravesar este área era llegar al Cerro Barón (en octubre de 2012 el ascensor estaba en reparación por lo que para subir al mirador tuvimos que hacerlo a pie). Desde aquí se obtiene la mejor panorámica del conjunto de cerros salpicados de manchas irregulares de colores inesperados que es Valparaíso. Un visita imprescindible para entender la intrincada geografía de esta singular ciudad compuesta por casas decadentes, caóticos callejones y un vertiginoso conjunto de cerros.

Valparaíso desde el Cerro Barón

Aún había tiempo para coger un colectivo rumbo a Viñas del Mar (420 CLP), a escasos kilómetros de Valparaíso, para pasear por sus festivas calles y ver por primera vez el Océano Pacífico. Se trata de una de las principales ciudades turísticas del país y todo en ella está pensado para el ocio: grandes jardines, cómodas terrazas y multitud de transporte público.

Atardecía y el recuerdo de las colinas de Valparaíso empezaban a dejarse notar en las piernas por lo que pusimos rumbo a la estación de autobuses de la ciudad, tocaba volver a Santiago.

Parecía increíble que aún no lleváramos ni 48 horas en el país, Madrid quedaba ya muy lejos y aunque el jet-lag nos hacía dormir de forma irregular nuestra mente estaba completamente instalada en Chile.

 

 

Lugares donde pasar el resto de mi vida: En Ko Phi Phi, viendo el atardecer desde una barca

Los viernes viajamos con los recuerdos que nos dejaron lugares y momentos únicos, hoy vamos a…

Ko Phi Phi, viendo el atardecer desde una barca

¿Por qué no olvidarnos del stress de la semana, del frío que ha hecho estos días y de todo lo que no ha salido de acuerdo a nuestros planes imaginándonos viendo atardecer desde una barca en medio del mar de Andamán?

El motor de la embarcación se apaga minutos antes de despedir al sol. En ese momento, la barca comienza a dejarse mecer al ritmo de las delicadas olas. Entonces, en el horizonte comienza un espectáculo de colores que consigue que te olvides de todo lo que tienes a tu alrededor.

Vuelves a tierra en un cielo casi anochecido con una tonalidad rosa que se niega a desaparecer del todo pero aún tardarás tiempo en dejar de sentir en tus pupilas el juego de persecución entre tonos naranjas y rojos que acabas de presenciar.

Atardecer en Ko Phi Phi

Argentina y Chile de la A a la Z: A de Aerolíneas Argentinas

Aerolíneas Argentinas: La mayor compañía argentina, gestionada por el estado, es la mejor opción para moverse dentro del país si no dispones de tiempo suficiente como para hacer los desplazamientos en coche o bus. Además, en comparación con LAN, sus vuelos salen más económicos si optas por uno de sus dos planes de precio para visitantes: Visite Argentina (airpass para vuelos internos dentro de Argentina)y South American Pass (cuponera que sirve para recorrer diferentes destinos dentro de Latinoamérica).

Si quieres saber cómo funciona la cuponera Visite Argentina, aquí te lo cuento.

Avión de Aerolíneas Argentinas

Verdades y mentiras sobre Aerolíneas (desde mi experiencia personal):

  • Siempre lleva retraso: FALSO. Después de realizar 8 vuelos internos con la compañía, los resultados negaron esta evidencia (o, al menos, en parte): 4 vuelos con retraso y 4 sin retraso.
  • Sus aviones son viejísimos: CIERTO. Se trata, en la mayoría de los casos, de aviones comprados a otras compañías que no se encuentran en su mejor momento.
  • Mal servicio de atención al cliente: FALSO. Tanto en la tienda de Madrid como a través de las redes sociales o en los puestos de atención en Argentina, el personal de Aerolíneas se mostró más que atento para ayudarnos con nuestras dudas.
  • Pueden cambiar los horarios cuando lo deseen: CIERTO. Antes de partir hacia Argentina recibimos 3 emails modificando el horario de nuestros vuelos.
  • Son muy estrictos con el peso del equipaje: FALSO. En ningún momento pusieron problemas con el peso de nuestro equipaje que, para ser sinceros, superaba el permitido.

Argentina y Chile en tránsito :: Allende y Neruda, recuerdos de un Chile que no pudo ser

Días paseando por Santiago, buscando en sus calles recuerdos de una historia que no fue. O, más bien, que fue demasiado cruel y fugaz.

Neruda y Allende están en la ciudad y quien los busca, quien los busca mucho, los encuentra sostenidos por la memoria de quienes no olvidan.

Sus nombres no aparecen en las avenidas principales, ni hay souvenirs en las tiendas para turistas, ni sus caras dan forma a las monedas del país. Están, silenciosos, en museos y casas-conmemorativas cuyos guías se encargan de hacer oír sus voces.

No deja de ser curioso, o triste, o ambas cosas, que dos de los chilenos más internacionales (olvidándonos de Pinochet y su fama a base de muertos) estén tan poco valorados en su patria.

Imagen de Neruda en Santiago

En Santiago tuve la oportunidad de hablar con algunos chilenos sobre estos temas, ellos veían que, al igual que en España, no se había hecho lo suficiente por cerrar las heridas y hacer justicia tras el golpe militar de Pinochet; por lo que se seguía hablando bajito de algunos temas para no crear más polémicas de las deseables.

Estatua de Allende en Santiago

Como ya he escrito anteriormente, todo destino tiene un motivo y el mío para viajar a Chile tenía nombre y apellido: Salvador Allende, la pena fue que en mi viaje no encontré los recuerdos que pensaba que este personaje habría inculcado en la ciudad en la que se dejó la vida.

 

Argentina y Chile en tránsito :: El terremoto, una bebida chilena singular

Pedir un terremoto es algo habitual en Santiago. También los hay que optan por encargar una Réplica, un Cataclismo o incluso un Tsunami.

Pero, ¿de qué estamos hablando?

El Terremoto es una bebida tradicional chilena consistente en vino blanco con helado de piña y fernet. Una mezcla de lo más explosiva y no apta para todos los estómagos.

Bebida chilena Terremoto

La Piojera es uno de los lugares más típicos que existe en Santiago para probar esta bomba alcohólica, un espacio popular con una mezcla de clientes de lo más inusitada: desde políticos, a artistas pasando por estudiantes o jubilados. De hecho, se dice que el nombre del local lo puso un presidente del gobierno al que llevaron al local.

La Piojera, bar en Santiago

Apuntad la dirección: La Piojera, calle Aillavilu 1030  Santiago.

Y si no os animáis con el Terremoto, no os preocupéis, hay muchas otras bebidas curiosas que probar, incluso una hecha con los restos de las bebidas del resto de clientes, menuda mezcla… O_O

 

Argentina y Chile en tránsito :: La Chascona

Si algo, más allá de sus inmortales poemas, se conoce de Neruda es su amor por las mujeres, ¿amor? llamémoslo devoción. Una de esas mujeres, Matilde Urrutia, tenía el pelo rizado e ingobernable, y esa característica suya dio nombre a la que fue la casa de ambos en Santiago: La Chascona. 

En esta casa, Matilde compartió con Pablo años llenos de amigos, fiestas, poemas y política, siempre viviendo a caballo entre esta casa y sus viviendas en Isla Negra y La Sebastiana en Valparaíso.

La Chascona es una casa de color azul intenso situada en el barrio de Bellavista, al comienzo del Cerro de San Cristobal que fue construida siguiendo la pasión marinera de Neruda por lo que su interior transmite la sensación de estar en un barco.

Casa Museo La Chascona (Santiago)

Para visitarla, debes comprar el billete con antelación y reservar hora ya que sólo se accede a ella en grupos guiados; inesperadamente para mí, este hecho fue lo mejor de la casa. La posibilidad de que un experto en la vida y obra de Neruda te cuente qué ocurrió en ese espacio y lo vaya relacionando con la historia de Chile es algo que bien merece el precio de la entrada (5,8€ al cambio). Nuestra guía nos habló de las dudas que existían sobre la causa real de la muerte de Pablo Neruda y justo hace unos días se hizo oficial que sus restos mortales van a ser próximamente exhumados y nos contó lo que supuso el funeral de Neruda, que es considerado como la primera manifestación contra la dictadura que hubo tras el golpe militar ya que cientos de personas se unieron al cortejo fúnebre aún sabiendo lo peligroso que era para todos estar allí (en este sentido es interesante el texto de Sergio Villegas titulado  “Funeral vigilado”).

La Chascona “murió” días antes que su dueño debido a la destrucción injustificada que sufrió por parte de los militares autores del golpe de estado. Vidrios rotos, libros destruidos, habitaciones inundadas, objetos saqueados… aún así, Matilde Urrutia insistió en que se instalara allí el velatorio de Pablo Neruda y posteriormente ella restauró todos los daños de la vivienda.

Detalle de La Chascona

La Chascona es una visita obligada tanto a la historia reciente y cruel de Chile como a la literatura mundial.

Argentina y Chile en tránsito :: Día 1, aterrizando en Santiago

Doce de la noche. Aeropuerto de Barajas. El tradicional retraso en la salida del vuelo hace que las conversaciones en la puerta de embarque se mezclen. Los hay que comentan el terremoto que acaba de producirse en el centro de Chile y que se ha dejado sentir vivamente en la capital; otros mencionan la temperatura excepcionalmente alta que ha hecho en Santiago la última semana; otros siguen haciendo una lista mental de las cosas que se han quedado sin hacer y que ya no tienen solución. Yo me encuentro en este último grupo, con la cabeza aún muy lejos de mi destino. Por fin, Iberia nos deja acceder al avión y con media hora de retraso (¿una premonición de lo que será el resto del viaje?) despegamos.

Lo bueno de volar a Latinoamérica en este horario es que es fácil acostumbrar a tu cuerpo a la diferencia horaria: Tomas el avión, duermes todo lo que puedas y despiertas en Santiago cuando allí el día comienza; ¡y menudo despertar!: amaneces sobre un manto de nubes por la que escapa una irresistible e irreal bola dorada. Debajo de todo ello el Océano Atlántico sobre el que llevas volando más de 10 horas.

Las ganas de empezar el viaje que ayer el stress y el cansancio disimulaban, emergían según el avión se acercaba a la pista de aterrizaje.

Aunque hay diferentes vías para comunicar el aeropuerto con el centro de la ciudad, elegimos el taxi para poder aprovechar al máximo el día. En el coche, el conductor nos cuenta que la temperatura ha bajado vertiginosamente (más de 14 grados de un día para otro) y culpan de ello al terremoto del día anterior. Hemos pasado del otoño primaveral de Madrid a la invernal primavera de Santiago… qué le vamos a hacer.

Taxi en Santiago

Los primeros paseos por la ciudad están marcados por este frío inesperado y por la quietud de una ciudad que parece querer pasar inadvertida.

Como el tiempo que podíamos dedicar a Santiago no era mucho hicimos un itinerario de un día que recogía los principales puntos de interés de la ciudad (planning no apto para quienes les gusta tomarse la vida con calma):

Comenzamos recorriendo las calles de París y Londres y entrando en la Iglesia de San Francisco donde vimos, por primera vez en el viaje, la curiosa práctica de encargar chapas metálicas grabadas para colocar en los altares en las que se agradece a la virgen o el santo el cumplimiento de un milagro solicitado. Esta Iglesia es el edificio más antiguo de Santiago pero en importancia histórica le gana el Palacio de la Moneda, siguiente parada de la ruta, rodeado de la Plaza de la Constitución y la Ciudadanía; bonitos nombres para dos recintos más tomados por las fuerzas del orden que por los habitantes de la ciudad. En la primera de estas plazas se encuentra el monumento homenaje a Salvador Allende, el cual está permanentemente vigilado por un guarda armado; una muestra más que las huellas del pasado se digieren mal en todos los países.

Estatua Salvador Allende en Santiago

El paseo sigue por el Congreso Nacional y los Tribunales de Justicia y desemboca en la Plaza de Armas, un bonito sitio de encuentro donde se reúnen jóvenes y viejos a charlas, jugar al ajedrez o ver la vida pasar a la sombra de las enormes palmeras que abrazan la plaza. Allí se encuentra la Catedral Metropolitana que bien merece una visita.

Desde allí a la Estación Mapocho, una antigua estación de ferrocarril reconvertida en Centro Cultural, y al Mercado Central; la visita más imprescindible de Santiago ya que se trata del bullicioso centro de reunión de la ciudad; un espacio donde curiosear entre sus puestos, probar exóticos mariscos o perder el tiempo observando a quienes allí van.

Mercado Central de Santiago

De camino al barrio de Bellavista se puede pasar por el Palacio de Bellas Artes donde se encuentran dos museos que no pude visitar por falta de tiempo: el Museo Nacional de Bellas Artes y el de Arte Contemporáneo  (especialmente interesante parecía este último). La Chascona, la excusa principal para llegar a Bellavista aunque ni mucho menos la única visita de la zona, es la casa en la que Pablo Neruda vivió con Matilde Urrutia y que recrea el interior de un supuesto barco (más sobre la Chascona). Cerca de este lugar, se encuentra el Patio Bellavista, perfecto para tomar algo o curiosear entre sus tiendas.

Detalle de La Chascona (Santiago)

Quizás el orden del itinerario no fue el adecuado o las fuerzas por el jet-lag no eran las idóneas porque llegamos cuando ya estaba cerrado al Museo de Artes Visuales. Una verdadera lástima pero al menos pudimos visitar el espectacular Barrio de Lastarria antes de que el cansancio nos hiciera decir adiós a Santiago.

La lista de cosas pendientes que tanto agobiaban 24 horas antes empiezan a difuminarse… El viaje ha comenzado.

 

Continúa el viaje, día 2

Lugares donde pasar el resto de mi vida: En bicicleta por los viñedos del Lago Inle (Myanmar)

Los viernes viajamos con los recuerdos que nos dejaron lugares y momentos únicos, que no queremos (ni podemos) olvidar.

Para desconectar de los días sin luz, de las cosas que no salen como uno quiere, de este frío y de la tristeza que a veces se empeña en quedarse más de la cuenta; hoy me voy de paseo en bicicleta por el Lago Inle, ese lugar de cuento que se encuentra en la olvidada Myanmar.

Y todo por un artículo de El Mundo sobre un raro vino birmano que se cultiva en esa zona y que me ha hecho recordar, mas que el sabor de su tinto, el increíble paisaje donde se encuentran sus viñedos.

Los viajeros recorren las aguas del Lago Inle en sus barcas y se olvidan de conocer los terrenos que lo rodean donde, además de paisajes frondosos, se encuentran pueblos y etnias de indiscutible interés.

Alquila una bici, toma el camino que sale de Nyaung Shwe en dirección a Mang Thawk, y prepárate a sonreír y a gritar “Mingalaba” cada vez que te cruces con un lugareño que, como buenos birmanos, estarán encantados de darte conversación y mostrar un sincero interés por aquello que les quieras contar. Prepárate también para el olor dulzón de la vegetación, para esa competición de colores verdes intensos y para sentirte en uno de los lugares más especiales que hay en este planeta.

 

Vinedos en Myanmar

Hablando de las empresas de viaje del futuro

Ayer escribía acerca del viajero del futuro, de aquí surgieron algunas reflexiones sobre qué pide este nuevo viajero a sus viajes (y a los players que están en este sector). Aquí van 10 peticiones viajeras:

  1. Cuéntame una historia: Nadie va a Paris por la Torre Eiffel ni llega a Islandia por casualidad. Los destinos tienen que esconder una leyenda, tienen que prometer una aventura y deben haber creado en todos nosotros una imagen mental de cómo será estar en ellos.
  2. Información: Necesito saberlo todo para poder decidir. Si quieres que opte por tu propuesta dame argumentos que me hagan ver que eres la mejor opción.
  3. Alternativas: Fuera monopolios y opciones únicas. Que toda la vida se haya hecho una cosa de una determinada forma no quiere decir que se tenga que seguir haciendo así.
  4. Multiplataforma: Soy viajera las 24 horas del día ¡tengo un móvil conectado a internet! No esperes a que llegue a una agencia de viajes o a mi ordenador para que pueda ver tu propuesta.
  5. Inspiración: ¿Tienes un hotel y me quieres vender sus servicios enseñándome sólo sus habitaciones? Olvídate. Tu hotel está en una localidad, donde se pueden ver determinadas maravillas y hacer muchas actividades, ¿por qué no me las muestras? No quiero sólo un lugar donde dormir, quiero que sea una base para mis futuras exploraciones. Ginza
  6. Respuestas: Las dudas hacen que entren miedos o pereza. Tienes que estar cerca para darme soluciones a aquellos problemas que surgen antes y durante mi viaje.
  7. Lugares comunes: Los nuevos bares donde encontrarnos y charlar son Twitter, Facebook, Pinterest, Tumblr, G+… A lo mejor no estoy pensando en ti pero si nos encontramos y me cuentas algo interesante seguro que entras en mi top of mind.
  8. Pídeme feedback: Ayer decíamos que no existen dos viajeros iguales, cierto, pero saber qué opina uno de ellos sobre tu servicio siempre te servirá para saber quiénes son tu target y qué buscan en ti. Si mi feedback es bueno, podrás animarme a compartirlo pero si es malo y te interesas por mi opinión, puede que yo no necesite usar las redes sociales como carta de reclamación pública.
  9. Dame lo que te he pedido: Y cóbrame sólo por eso. Muy en la línea de lo que mencionaba Lonely Planet, estamos dispuestos a pagar por extras pero partiendo de un básico mucho más económico que hasta ahora.
  10. Sé único y haz que yo me sienta así: Innova en tu sector y consigue ser diferente, sutilmente diferente es suficiente. Y, lo más importante, haz que todos notemos esa innovación y nos beneficiemos de ella.

 

¿Alguna petición más que haya olvidado incluir? Es el momento :)

 

Hablando del viajero del futuro

Hace poco, Lonely Planet publicó su análisis de cómo será el viajero del futuro y lo reflejaba en estas tendencias:

    • Se acostumbrará a pagar menos por lo básico y más por lo extra.
    • Viajará con más gadgets tecnológicos en su equipaje.
    • Más propuestas y precios más transparentes en el alojamiento.
    • Se apreciará cada vez más el turismo de compras y el gastronómico.
    • Se disfrutará más en los aeropuertos. 
    • Las películas y series nos animarán a viajar.
    • La geolocalización será una de las claves de 2013.
    • Los viajeros cada vez serán más sociales.
    • Volar será más divertido.
    • Se impone el low cost.
    • Los viajeros de negocios buscan el low cost. 
    • Los viajeros (y la industria turística) seguirán buscando los últimos paraísos y los destinos más atractivos.
    • El viajero marca su propia tendencia.

Guía y cuaderno

Para mí, estas tendencias hablan de un cambio en el concepto de cómo se entendía hasta ahora el viaje. Ya no es un lujo, algo exclusivo. Es una opción de ocio. Quizás iría más allá: es una opción de vida y esto los principales protagonistas del sector turístico lo deben entender facilitando y haciendo asequible a todos la posibilidad de emprender un viaje. No sólo ha cambiado el viajero, ha cambiado lo que supone viajar. Hasta ahora, se hablaba de turista, viajero y aventurero pero desde hace algunos años esta división no es real ya que existen muchos más tipos de viajeros y cada uno de ellos entiende el viaje con su propia visión de la vida; está el que quiere viajar en un “todo incluido” y el que prefiere recurrir al couchsurfing pero ambos han elegido viajar y, por tanto, a ambos debemos llamarles viajeros. Esto entronca con la personalización del viaje que señala Lonely Planet en su artículo, es el momento de olvidarnos de lo que hay que ver para quedarnos con lo que queremos ver. El viaje es un disfrute y el viajero elige dónde, cuándo y cómo lo saborea y, por tanto, en qué invierte su presupuesto (tanto de días como de dinero).

 En tránsito

¿Cómo somos los viajeros de 2013? 10 características a tener en cuenta:

  1. Disfrutamos más del desplazamiento. No buscamos la opción más rápida de llegar, sino la más placentera.
  2. Activos. No vamos a esperar a que nos propongan un viaje, vamos a buscarlo. Y no cualquier viaje: nuestro viaje.
  3. Viajeros locales. El viaje está a la vuelta de la esquina y los viajeros sabemos que no tenemos que ir muy lejos para sentir que estamos descubriendo mundo. Nuestra ciudad está llena de rincones que no conocemos y las guías y apps nos ayudan a descubrirla.
  4. Exigentes e informados. ¿Por qué conformarnos con algo que no es lo que se esperábamos? Conocemos nuestros derechos y pedimos que se cumplan. De nada valen los asteriscos, hemos visto ya demasiados.
  5. El alojamiento es parte del viaje. Antes las únicas opciones que había para definir tu alojamiento eran las estrellas del hotel u hostal. Ahora queremos que el lugar que elijamos para dormir añada un plus al viaje.
  6. Los motivos para viajar son insospechados. Desde un libro a una canción o una foto. Cada día más hay motivos inverosímiles que te llevan a enamorarte de un destino.
  7. Inclasificables. No existen dos viajeros iguales por lo que no sirven los paquetes de viajes. Cada viajero hará su propio viaje y nunca será igual que el de otro. Tendrá un toque personal que lo hará único por muy obvio que sea el destino.
  8. Cuentistas. Pero no lo entendáis mal, cuentistas en el sentido de que nos gusta contar lo que vemos y experimentamos. Nuestros viajes son nuestros… y de todo aquel que quiera saber de ellos.
  9. Temáticos. Nunca ha habido tal especialización en los viajes. Desde el enoturismo al turismo ornitológico pasando por los seguidores de un best-seller sobre vampiros o los fans de cierto arquitecto de renombre. Nuestras aficiones moldean nuestros viajes hasta extremos nunca vistos.
  10. iTuristas. Llevamos la enciclopedia más grande que jamas haya existido a todos nuestros viajes que, además, es un traductor, un conversor de divisas, envía mensajes y hace fotos. Viajar sin un smartphone se ha convertido en el verdadero viaje de aventuras.

¿Qué opináis? ¿Estáis de acuerdo con mis 10 características del viajero del futuro/presente?

 

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Podéis consultar el artículo completo de Lonely Planet aquí