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Argentina y Chile en tránsito :: Día 1, aterrizando en Santiago

Doce de la noche. Aeropuerto de Barajas. El tradicional retraso en la salida del vuelo hace que las conversaciones en la puerta de embarque se mezclen. Los hay que comentan el terremoto que acaba de producirse en el centro de Chile y que se ha dejado sentir vivamente en la capital; otros mencionan la temperatura excepcionalmente alta que ha hecho en Santiago la última semana; otros siguen haciendo una lista mental de las cosas que se han quedado sin hacer y que ya no tienen solución. Yo me encuentro en este último grupo, con la cabeza aún muy lejos de mi destino. Por fin, Iberia nos deja acceder al avión y con media hora de retraso (¿una premonición de lo que será el resto del viaje?) despegamos.

Lo bueno de volar a Latinoamérica en este horario es que es fácil acostumbrar a tu cuerpo a la diferencia horaria: Tomas el avión, duermes todo lo que puedas y despiertas en Santiago cuando allí el día comienza; ¡y menudo despertar!: amaneces sobre un manto de nubes por la que escapa una irresistible e irreal bola dorada. Debajo de todo ello el Océano Atlántico sobre el que llevas volando más de 10 horas.

Las ganas de empezar el viaje que ayer el stress y el cansancio disimulaban, emergían según el avión se acercaba a la pista de aterrizaje.

Aunque hay diferentes vías para comunicar el aeropuerto con el centro de la ciudad, elegimos el taxi para poder aprovechar al máximo el día. En el coche, el conductor nos cuenta que la temperatura ha bajado vertiginosamente (más de 14 grados de un día para otro) y culpan de ello al terremoto del día anterior. Hemos pasado del otoño primaveral de Madrid a la invernal primavera de Santiago… qué le vamos a hacer.

Taxi en Santiago

Los primeros paseos por la ciudad están marcados por este frío inesperado y por la quietud de una ciudad que parece querer pasar inadvertida.

Como el tiempo que podíamos dedicar a Santiago no era mucho hicimos un itinerario de un día que recogía los principales puntos de interés de la ciudad (planning no apto para quienes les gusta tomarse la vida con calma):

Comenzamos recorriendo las calles de París y Londres y entrando en la Iglesia de San Francisco donde vimos, por primera vez en el viaje, la curiosa práctica de encargar chapas metálicas grabadas para colocar en los altares en las que se agradece a la virgen o el santo el cumplimiento de un milagro solicitado. Esta Iglesia es el edificio más antiguo de Santiago pero en importancia histórica le gana el Palacio de la Moneda, siguiente parada de la ruta, rodeado de la Plaza de la Constitución y la Ciudadanía; bonitos nombres para dos recintos más tomados por las fuerzas del orden que por los habitantes de la ciudad. En la primera de estas plazas se encuentra el monumento homenaje a Salvador Allende, el cual está permanentemente vigilado por un guarda armado; una muestra más que las huellas del pasado se digieren mal en todos los países.

Estatua Salvador Allende en Santiago

El paseo sigue por el Congreso Nacional y los Tribunales de Justicia y desemboca en la Plaza de Armas, un bonito sitio de encuentro donde se reúnen jóvenes y viejos a charlas, jugar al ajedrez o ver la vida pasar a la sombra de las enormes palmeras que abrazan la plaza. Allí se encuentra la Catedral Metropolitana que bien merece una visita.

Desde allí a la Estación Mapocho, una antigua estación de ferrocarril reconvertida en Centro Cultural, y al Mercado Central; la visita más imprescindible de Santiago ya que se trata del bullicioso centro de reunión de la ciudad; un espacio donde curiosear entre sus puestos, probar exóticos mariscos o perder el tiempo observando a quienes allí van.

Mercado Central de Santiago

De camino al barrio de Bellavista se puede pasar por el Palacio de Bellas Artes donde se encuentran dos museos que no pude visitar por falta de tiempo: el Museo Nacional de Bellas Artes y el de Arte Contemporáneo  (especialmente interesante parecía este último). La Chascona, la excusa principal para llegar a Bellavista aunque ni mucho menos la única visita de la zona, es la casa en la que Pablo Neruda vivió con Matilde Urrutia y que recrea el interior de un supuesto barco (más sobre la Chascona). Cerca de este lugar, se encuentra el Patio Bellavista, perfecto para tomar algo o curiosear entre sus tiendas.

Detalle de La Chascona (Santiago)

Quizás el orden del itinerario no fue el adecuado o las fuerzas por el jet-lag no eran las idóneas porque llegamos cuando ya estaba cerrado al Museo de Artes Visuales. Una verdadera lástima pero al menos pudimos visitar el espectacular Barrio de Lastarria antes de que el cansancio nos hiciera decir adiós a Santiago.

La lista de cosas pendientes que tanto agobiaban 24 horas antes empiezan a difuminarse… El viaje ha comenzado.

 

Continúa el viaje, día 2

Argentina 2.0

Repartiendo de nuevo las piezas del puzzle. En esta ocasión la de Bariloche se ha quedado fuera de la mesa de juego. Parece que así el planning no está tan agobiado aunque siguen las dudas sobre si tres días completos (más el de llegada y el de salida) en El Chaltén serán demasiados… Mapa itinerario viaje Argentina 30 días

  1. Santiago de Chile
  2. Santiago de Chile: Valparaiso y Viñas del Mar)
  3. Santiago de Chile: Zona de viñedos)
  4. Santiago de Chile > Vuelo a Mendoza
  5. Mendoza: Zona de los viñedos
  6. Mendoza: Ver la ciudad > Bus nocturno a Salta.
  7. Salta: Visita a la ciudad
  8. Salta: Tren de las Nubes
  9. Salta: El Cafayate
  10. Salta: Cachi o Cerro de los Sietes Colores en Jujuy
  11. Salta > Avión a Buenos Aires y avión a Puerto Madryn/Trelew
  12. Península Valdés: Puerto Madryn
  13. Península Valdés: Puerto Madryn
  14. Viaje a El Chaltén
  15. El Chaltén Trekking de la Laguna Torre
  16. El Chaltén Trekking
  17. El Chaltén: Trekking
  18. Bus hasta el Calafate
  19. Calafate: Parque Nacional de los Glaciares (Perito Moreno)
  20. Calafate: Lago Argentino (glaciar Upsala) o Lago Roca
  21. Viaje a Ushuaia (Vuelo directo desde El Calafate)
  22. Ushuaia: Canal de Beagle (dura 4hs)
  23. Ushuaia: Ruta al Parque Nacional de Tierra de Fuego (ir en tren y volver en bus)
  24. Traslado a Iguazú:
  25. Iguazú: Lado Argentino
  26. Iguazú: Lado brasileño
  27. Buenos Aires
  28. Buenos Aires
  29. Buenos Aires
  30. Buenos Aires
  31. Buenos Aires > Viaje a Madrid

Buscando propuestas de trekkings, excursiones y visitas en cada destino, ¿ideas?

Argentina y Chile 2012 :: Día Cero

¿Por qué la gente puede organizar un viaje por Argentina en 15 días y a mí con un mes no me da para nada?

Todo inicio de un viaje se asemeja más a varios puzzles mezclados que a un planning coherente: muchas piezas y casi ninguna encaja. Y, cuando intentas decidir antes de ponerte a hacer bricolaje entre piezas te das cuenta que tienes demasiada información pero, al mismo tiempo, demasiada poca información útil…

Ahora mismo el viaje a Argentina es un rompecabezas que tiene más piezas de las que debería, de más formas de las deseables y sin que indiquen prioridades a la hora de ser colocadas… todo un caos.

Planning previo viaje a Argentina y Chile

Y yo me pregunto… ¿a cuáles de estos destinos más bien tópicos renuncia la gente cuando hace un viaje de menos días que el mío?

Aquí va el planning a día de hoy:

1 Llegada a Santiago de Chile: Visita a la ciudad.

2 Santiago de Chile: Visita a Valparaiso y Viñas del Mar.

3 Santiago de Chile: Visita a la zona de viñedos.

4 Santiago de Chile > vuelo a Mendoza

5 Mendoza > Visita a los viñedos de Maipú

6 Mendoza > Visita a la ciudad. Autobús nocturno hasta Salta.

7 Llegada a Salta > Visita a la ciudad.

8 Salta > Tren de las Nubes.

9 Salta > Excursión a El Cafayate (bodegas y quebrada de Cafayate).

10 Salta > Avión a Puerto Madryn o Trelew (con escala en Buenos Aires).

11 Península Valdés: Puerto Madryn > excursión para ver ballenas

12 Península Valdés

13 Península Valdés > Viaje a Bariloche (Autobús a Trelew (1 hora) y avión a Bariloche)

14 Bariloche > Trekking por la zona

15 Bariloche > Viaje a El Chaltén . Vuelo directo a El Calafate (1h45m) y luego bus hasta el El Chaltén (3 horas y media).

16 El Chaltén: Trekking de la Laguna Torre.

17 El Chaltén: Trekking > Bus hasta el Calafate (3h30m).

18 Calafate > Parque Nacional de los Glaciares.

19 Calafate > Lago Argentino (glaciar Upsala) o Lago Roca.

20 Viaje a Ushuaia > Vuelo directo desde El Calafate (1h15m).

21 Ushuaia

22 Ushuaia > Ruta al Parque Nacional de Tierra de Fuego

23 Traslado a Iguazú > Vuelo a Iguazú (con escala en Buenos Aires)

24 Iguazú: Lado Argentino

25 Iguazú: Lado brasileño

26 Buenos Aires: Visita a la ciudad.

27 Buenos Aires: Visita a la ciudad.

28 Buenos Aires: Visita a la ciudad.

29 Buenos Aires: Visita a la ciudad.

30 Buenos Aires > Madrid

 

¿En qué grado de locura/irracionalidad incluiríais este itinerario?

Si tuvierais que prescindir de algo… ¿de qué sería?

Mi agradecimiento eterno a cualquier comentario o consejo sobre el planning propuesto.

 

#Transiberiano2011 >> Itinerario

Cogiendo el nombre del famoso Moscú – Vladivostov: el Transiberiano pero haciendo el recorrido del más popular Transmongoliano, o lo que es lo mismo, partiendo de Moscú pero llegando a Beijing a través de Mongolia, mi particular Transiberiano tenía un previo y un epílogo a este ya de por sí extenso viaje.

Para empezar volábamos a Helsinki y desde allí, una vez visitada la ciudad, cogíamos el primer tren hasta Rusia pero antes de empezar el recorrido, llamémosle oficial, del Transmongoliano hacíamos escala en la monumental ciudad de San Petersburgo. Una vez allí, otro tren nos acercaría a la que para algunos podría ser la línea de salida: Moscú.

Desde allí a Irkust, luego a Ulan Bator y finalmente a Beijing.

¿Fin del viaje? El recorrido tradicional (con previo) sí acababa allí. Pero el viaje se quedaba corto, pedía un epílogo un poco más al sur. Un nuevo tren, puso solución a esto llevándonos a Shanghai para, esta vez sí, finalizar el viaje.

Helsinki – Shanghai, un verdadero Transiberiano de vértigo y un viaje que son tres viajes:

–      Primer viaje >> Ciudades europeas. De turismo cosmopolita por Helsinki, San Petersburgo y Moscú.

–      Segundo viaje >> El auténtico Transiberiano. Viaje en tren de Moscú a Beijing parando en el Lago Baikal y Mongolia.

–      Tercer vaje >> Aproximación a la China del S. XXI: Beijing y Shanghai.

 

#Transiberiano2011 >> ¿Existe el Transiberiano?

Un día, en un lugar de mi cabeza, surgió la idea de montarme en un tren y partir de Rusia hacia tierras extrañas.

Hace unos meses me planteé que podía haber llegado el momento de hacer realidad esa nebulosa ocurrencia.

Entonces me pregunté… ¿existe el Transiberiano? ¿O es tan sólo otro producto de ficción encumbrado por una magnífica campaña de marketing, elucubrada y viralizada por centenares de escritores, fotógrafos y aventureros?

De ese interrogante surgieron muchas otras preguntas relacionadas con los paisajes que ves, los sonidos que te llegan y las sensaciones que acumulas… tantas preguntas debían obtener respuesta y sólo había una forma de llegar a ella.

Desde entonces, he robado minutos a una rutina alienada para leer a otros viajeros que antes hicieron ese viaje, buscar alternativas a los problemas que iban surgiendo y analizar los pros y los contras de cada punto que iba tratando.

El viaje avanza, poco a poco, a base de tomar decisiones. Pequeños pasos que hoy se resumen en estas líneas:

Elección de las fechas y la duración:

Este punto condiciona el resto de puntos y, en mi caso, está a su vez condicionado por mis vacaciones laborales. Finalmente, el viaje durará un mes: desde mediados de agosto a mediados de septiembre.

Elección de la ruta:

Aunque Transiberiano es una palabra muy sonora y especial, en este caso la ruta elegida no será esa sino el Transmongoliano. Es decir, la que parte de Moscú y llega a Beijing atravesando Mongolia.

Pero como todos tenemos leyendas e imágenes grabadas en la cabeza podemos permitirnos la osadía de variar esa ruta histórica y darle un nuevo comienzo y un final distinto.

De este modo, “mi” Transiberiano partirá de San Petersburgo para llegar a Shanghai, pasando, por supuesto, por Mongolia.

Este era el esquema originario pero, en un viaje, todo puede cambiar en muy poco tiempo…

Elección de las paradas (itinerario):

Como todo en la vida, el itinerario es cuestión de prioridades. Aunque, además de eso, existen condicionantes como los horarios y el presupuesto que te limita esas “prioridades”.

El primero de ellos ha sido la dificultad para encontrar un billete en el horario que buscaba y dentro del rango económico que podía pagar de Madrid a San Petersburgo. Nunca en la vida hubiera pensado que precisamente ese trayecto me fuese a dar problemas pero ha sido un pequeño dolor de cabezas que se ha resuelto con la siguiente alternativa: volar a Helsinki y tomar allí un tren hasta San Petersburgo (ahorrando tiempo y dinero). Es decir, que el trayecto en tren se amplía en un país y en 420 kilómetros :)

Así que, de momento, estas son las paradas que ahora ocupan el primer borrador del planning:

Helsinki > San Petersburgo > Moscú > Kazan > Irkutsk > Ulan Bator > Pekín > Shanghai

No parece mucho pero todas estas palabras son la conclusión de horas y meses dando vueltas a este viaje.

No parece mucho pero gracias a eso hoy, ese cuestionable Transiberiano (sí, conservemos el nombre legendario aunque no sea esa la ruta a recorrer), es un poco más real.

 

Myanmar: datos prácticos

Visado: Se necesita visado para entrar pero la forma de conseguirlo varía frecuentemente. Hasta el pasado 1 de septiembre se podía conseguir el visado a la llegada al aeropuerto de Yangon pero desde entonces es necesario entrar en el país con el visado ya adquirido. Para ello hay varias opciones: solicitarlo en el país asiático a donde llegue tu vuelo (recordemos que no hay ningún vuelo directo a Myanmar desde Europa), siendo lo más común Tailandia o Malasia, o solicitarlo previamente a la embajada birmana más cercana (para España lo más fácil es enviar el pasaporte junto con las fotos, formularios y el dinero a la Embajada de Berlín).
Hay una tercera forma que nadie ha podido asegurarme de su fiabilidad pero que está ahí y se plantea como una opción cómoda y más sencilla y es completando el formulario que hay en internet.

 

Viajes organizados: Myanmar en un país muy tranquilo. Con un poco de sentido común y haciendo caso de consejos obvios (tales como no intentar entrar en las zonas fronterizas prohibidas para extranjeros o no polemizar con los militares) es innecesario contratar un viaje organizado. La diferencia de presupuesto entre un viaje por agencia y un viaje por libre puede ser, fácilmente, cuatro veces más.

 

Comunicaciones: No vas a tener demasiadas formas de comunicarte con el exterior desde Myanmar, por supuesto nuestros móviles españoles no sirven para nada allí aunque, si el terminal está liberado, una buena opción es comprar una tarjeta de móvil precargada para poder llamar y estar disponible los días que pases en el país.
Otra opción es internet ya que cada vez hay más cibercafés que te permiten navegar por la red. Como los dueños son auténticos hackers son capaces de conseguirte acceso a la página que desees incluidas, por supuesto, las de correo web.

 

Alojamientos: Hay para todos los gustos y presupuestos. Desde hostel básicos donde dormir por menos de 10 euros (habitación doble, con baño y desayuno incluido) hasta resorts fantásticos que te aíslan del país (verlos no los vi pero sí me encontré con muchísimas vallas de publicidad que anunciaban los susodichos hoteles de gran nivel). Por supuesto, también existen opciones intermedias muy interesantes.
Dependiendo de tu presupuesto y tu nivel de exigencia, puedes encontrar algo acorde a lo que buscas en cualquiera de las zonas más turísticas. Fuera de allí las opciones son mucho menores y el campo para elegir se reduce considerablemente.

 

Comidas: La gastronomía birmana es poco variada pero sabrosa y no suele ser tan picante como, por ejemplo, la tailandesa. Merece la pena probar los menús cerrados que hacen en las casas de comida y en algunos hostales porque te sorprenderán lo bien que saben aprovechar materias primas tan sencillas y básicas como las que utilizan. Aún así, Myanmar no es un destino culinario a la altura de otros países del sudeste asiático.

 

Transporte: Moverte por el país es difícil, tedioso y muy largo. Como en cualquier otro viaje tienes tres ítems irreconciliables que debes plantearte en lo referente a cómo moverte:
– Tiempo: Recorrer cualquier distancia en Myanmar lleva mucho tiempo, primero porque las carreteras son pésimas, segundo porque las zonas están muy mal comunicadas y, además de que hay un número escaso de medios de transporte, siempre tienes que intentar combinar un par de ellos para completar el recorrido y tercero porque los extranjeros no pueden coger todos los autobuses/trenes que existen.
– Dinero: Moverse en Myanmar es muy barato pero, por supuesto, la diferencia entre hacerlo en avión y en autocar es muy grande.
– Conocer la cultura: Los birmanos son gente muy generosa y extrovertida y viajar con ellos es una forma genial de conocerlos más de cerca.
En el caso de Myanmar hay que añadir un cuarto:
– Compromiso: El Gobierno birmano se lleva un porcentaje de la mayoría de los transportes, por tanto, es importante encontrar (y viajar) en aquellos medios más económicos para reducir ese dinero que se lleva la Junta Militar al mínimo posible. Lo ideal es elegir medios de locomoción privados para que el dinero que dejas revierta en el propio pueblo birmano.
Si quieres coger aviones la única opción que tienes es reservarlos a través de una agencia de allí. En nuestro caso, los solicitamos a Gulliver Travels, ellos reservaron los billetes y una vez en el país se los pagamos (eso supuso que entráramos en Myanmar sin el billete de salida del país ya que volábamos directamente a Chiang Mai desde Yangon pero no fue ningún problema a la hora de conseguir el visado).

 

Planning: Los días de Myanmar fueron parte de un viaje de un mes por el sudeste asiático por lo que el recorrido no fue todo lo extenso que en un principio hubiera querido y tuvimos que ir con más prisas de las deseadas pero, aún así, la organización básica del itinerario es válida para cualquier viaje más extenso y completo:

Día 1: Vuelo a Yangon desde Bangkok
Día 2: Yangón
Día 3: Yangón (estaba prevista una visita a Bago que no llegó a producirse)
Día 4: Traslado de Yangon a Mandalay y visita de la ciudad
Día 5: Excursión a Sangaing + Inwa + Amarapura desde Mandalay
Día 6: Excursión a Mingun desde Mandalay y traslado a Bagan
Día 7: Visita a Bagan
Día 8: Visita a Bagan
Día 9: Traslado desde Bagan a Lago Inle (visita a las Cuevas de Pindaya)
Día 10: Lago Inle
Día 11: Lago Inle
Día 12: Lago Inle
Día 13: Traslado del Lago Inle a Yangon y de Yangon a Chiang Mai