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Myanmar en las páginas de los libros

Tu viaje son muchos viajes.

Son todos aquellos que has leído previamente, de los que has oído hablar, los que tú contarás.

Un viaje SIEMPRE SIEMPRE tiene un previo en el que empiezas a pensar cómo sonará ese lugar, cómo olerá, qué veras. Y ese previo, para mí, son páginas de novelas que llegan a mis manos de las más diversas fuentes.

Opiniones políticas, relatos de viaje, novelas ambientadas… durante meses recorrí Myanmar a casi 10.000 kilómetros de distancia.

Este listado de libros que viene a continuación no pretende ser ninguna selección experta de novelas sobre el país, ni de “lecturas imprescindibles” antes de comenzar el viaje, simplemente son/fueron mis guías literarias antes de partir hacia ese país de Asia tan olvidado, incluso en la literatura.

Libros sobre Myanmar

El viaje literario empezó en el Siglo XIII con los grandes viajes de Marco Polo en El Libro de las Maravillas, un relato donde se mezclan las fronteras, tradiciones y culturas de toda Asia.

“El Gran Khan conquistó esta provincia de la manera siguiente. Les dijo a todos los juglares de su corte que quería que fuesen a conquistar la provincia de Birmania, y que a tal efecto les asignarían los capitanes y pertrechos necesarios. Los juglares aceptaron de buena gana, acudieron a Birmania con el acompañamiento indicado y se adueñaron de la provincia. Al llegar al ciudad, vieron aquellas dos marvillorsas torres e informaron al Gran Khan de lo valiosas que eran y de cómo estaban construidas, preguntándole si deseaba que las derribasen y le enviasen el oro y la plata de que estaban revestidas. El Gran Khan, al saber que aquel rey las había mandado construir por la salvación de su alma y en memoria suya, ordenó que no fueran destruidas, sino que se las mantuviera para que siguieran cumpliendo la función para la que habían sido erigidas por el antiguo rey.”

Y continuó con Aung San Suu Kyi, la líder de la oposición birmana, el cerebro ideológico de los contrarios a la dictadura militar y Premio Nobel de la Paz que ha escrito varios libros en los que cuenta al mundo la forma de vida de los ciudadanos birmanos y, especialmente, la de los disidentes políticos. En Cartas desde Birmania, un compendio de artículos publicados por un periódico japonés durante los dos arrestos domiciliarios que sufrió la hija del creador del ejército birmano, Aung San Suu Kyi habla de múltiples temas: desde la ceremonia del té, a la obligación de registrar en una comisaría a todas las personas que pasen la noche en una casa…

“Las personas que visitan mi país suelen elogiar la amabilidad, la hospitalidad y el sentido del humor de los birmanos. De ahí que se pregunte cómo es posible que un régimen brutal, autoritario y, desde luego, falto de humor pueda haber surgido en un pueblo así. Habría que escribir toda una tesis para responder de manera exhausta a esa pregunta pero, resumiendo, podría afirmarse, como ya lo hizo un escritor, que Birmania es, en efecto, una de esas tierras llenas de encanto y de crueldad a la vez.”

Otro autor que no puede faltar en esta chapucera (y demasiado personal) lista de obras relacionadas con Myanmar es George Orwell, conocido por sus libros comprometidos contra el totalitarismo y las políticas conservadoras. Orwell estuvo destinado en Myanmar durante 5 años como Policía Imperial y durante ese tiempo, escribió Los días de Birmania un libro en el que se reparte odio por igual hacia nativos y colonizadores. Un libro triste, lleno de paisajes feos y costumbres odiosas de ambas civilizaciones que transmite la soledad y desánimo que el autor debió sentir durante su vida allí:

“Uno se puede dar cuenta de eso con sólo observar  atentamente el arte de estos pueblos orientales: una civilización que se perpetúa una y otra vez prácticamente inalterable, hasta remontarse a tiempos en los que andábamos vestidos con hojas y hierbajos. De algún modo que no soy capaz de explicarle, todo el espíritu y el tipo de vida de Birmania se resumen en la manera que tiene la muchacha [bailarina de danza pwe] de retorcer los brazos. Viéndola se pueden ver los arrozales, las aldeas resguardadas por tecas, las pagodas, los sacerdotes con sus túnicas amarillas, los búfalos nadando en los ríos por la mañana temprano, el palacio de Thibaw…”

Tras leer a Orwell topé con un libro de viajes escrito por Emma Larkin quien se propuso analizar la figura del escritor y su relación con Birmania: Historias secretas de Birmania. A la sombra de George Orwell. Interesante por la cantidad de testimonios de birmanos que incluye y por lo exhaustivo de su investigación.

“«Mandalay» es uno de los pocos nombres de lugares birmanos que el Gobierno militar no ha cambiado. En 1989, el régimen rebautizó calles, pueblos y ciudades de todo el país. (…) La mayoría de los nombres antiguos eran los que el Gobierno británico había utilizado en birmano anglicanizado, y el nuevo régimen militar expresó que los cambios eran necesarios desde hacía tiempo para deshacerse de viejas etiquetas coloniales. Sin embargo, había un motivo más poderoso. Los generales estaban reescribiendo la historia del país. Cuando un lugar recibe un nombre nuevo, el antiguo desaparece de los mapas y, con el tiempo, también de la memoria humana. De esta forma, quizá́ también se puedan eliminar los recuerdos del pasado. Al rebautizar las calles, los pueblos y las ciudades, el régimen se hizo con el control del espacio donde vivía la gente; las direcciones personales y profesionales tenían que cambiarse. Además, con el cambio de nombre del país, los mapas y enciclopedias del mundo entero tenían que introducir correcciones. El país conocido como Birmania desapareció́ como tal y fue sustituido por uno nuevo: Myanmar.”

Un lugar llamado nada es una novela ambientada en Myanmar que la escritora, Amy Tan, escribió sin pisar nunca ese país. Se trata de la historia de un grupo espeluznantemente tópico de norteamericanos recorriendo el país y el choque cultural de ambas formas de vivir. Divertido y muy bien narrado, merece la pena más como entretenimiento que por sus “fiables” datos.

“Cuanto más se acercaba el autobús a la frontera, más colorido se volvía el mundo. Las mujeres birmanas vestían faldas con multicolores motivos florales y llevaban la cabeza enfundada en una especie de turbante, sobre el cual cargaban en equilibrio las cestas de mercancías destinadas al mercado. En las mejillas tenían unos dibujos amarillos, pintados con un ungüento que se fabrica machacando la corteza del árbol thanaka.”

Por último está Crónicas birmanas, sin duda la mejor guía que he leído del país. El autor, Guy Delisle, estuvo viviendo una temporada en el país junto a su pareja, una cooperante de Médicos Sin Fronteras, y con mucho humor,  curiosidad y crítica relata pequeños aspectos de la vida cotidiana de este sorprendente país.

Crónicas Birmanas