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DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: Y de Yurt

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Yurt sobre un escenario nevado

Y de Yurt

Los Yurt o Ger son las tiendas tradicionales que los nómadas mongoles han empleado, y siguen haciéndolo, como vivienda habitual.

Se trata de construcciones circulares que son fácilmente desmontables y que están bien protegidas por cubiertas exteriores para proteger a los inquilinos del duro clima de Mongolia.

En su interior, se colocan una serie de camas en los laterales que sirven a su vez de asientos y, en el centro, se ubica una estufa que calienta la estancia y sirve para cocinar.

Dormir en un yurt es algo indispensable cuando se visita Mongolia y no sólo por la experiencia que supone sino porque no existe, fuera de la capital, otro tipo de alojamiento posible.

DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: U de Ulan Bator

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Amanecer desde el tren en Ulan Bator

U de Ulan Bator

Hay una parada que no está en la ruta del Transiberiano sino en la del Transmongoliano: Ulan Bator (Mongolia) y cuya existencia determina, en buena parte, la elección de uno u otro recorrido.

Aunque el término Transiberiano suena más romántico y legendario que el de Transmongoliano, mucha gente elige este segundo itinerario y esto se debe a la posibilidad de internarse en uno de los países que ostenta la mayor desproporción del mundo entre kilómetros cuadrados de extensión e información que de él se dispone.

Mongolia es una auténtica aventura y una verdadera oportunidad que hay que aprovechar si se va a hacer el viaje.

Ulan Bator, la capital, es un lugar gris e incómodo pero termina resultando la forma más sencilla de empezar a moverte por el país, eso sí, con disponer de un par de horas para pasear por la ciudad tendrás tiempo de sobra para ver los puntos de interés. Del resto de la ciudad te harás una idea en las horas y horas que pasarás en un atasco para entrar y salir de la ciudad. Por eso, si llegas a Ulan Bator en el tren de las siete de la mañana, intenta salir ese mismo día a descubrir el país y es que U.B. no es, para nada, la imagen de Mongolia que buscas.

DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: F de Frontera

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Frontera mongola

F de Fronteras

Este viaje es un abrir y cerrar fronteras como si de un pasillo lleno de puertas se tratase.

En la inmensidad del continente asiático, estas tres fronteras terrestres sirven para poner una hipotética línea de meta y salida a cada uno de los tramos.

Comienzas abandonando Helsinki y entrando en Rusia. El tren se detiene, varios guardias fronterizos rusos acceden al vagón, piden a los viajeros su pasaporte con el visado, la pequeña hoja de acceso completada y que identifiquen su equipaje. En menos de 10 minutos el tren vuelve a rodar, esta vez en territorio ruso.

Será la última vez durante el viaje, que entrar (o abandonar un país) sea una cuestión rápida y sencilla.

La siguiente frontera vuelve a ser la rusa, esta vez para salir de su territorio camino de Mongolia.

La realidad dice que es un proceso aburrido; muy aburrido. La leyenda habla de robos, chantajes y problemas. La verdad es que con llegar cargado de paciencia, buena compañía y algo que ayude a pasar el rato es suficiente: ni sellos de los hoteles, ni registros de las mochilas, ni preguntas. La mafia rusa prefiere acampar en las ciudades a infiltrarse en las fronteras.

Después de horas de espera y cuando por fin parece que has dejado atrás la burocracia rusa, te encuentras con la frontera mongola. Ya has sido autorizado a abandonar Rusia, ahora sólo queda que te admitan en Mongolia. Y, por supuesto, lo harán… pero antes tendrás que esperar un par de horas más, volver a completar el mismo formulario de siempre y mirar sonriente a los funcionarios que intentan encontrar semejanzas y diferencias entre la personita de la foto de tu pasaporte y tu misma.

Salir de Mongolia es más rápido que entrar, quizás para compensar las horas que estarás en la frontera China. Toca cambiar de bogies, elevando para ello, uno a uno, a todos los vagones que conforman el tren. Por supuesto, volverás a escribir los mismos datos de siempre, volverás a identificar tu mochila y mirarás al funcionario hasta que este decida devolverte el pasaporte y dejarte entrar a los aposentos de su país. En este viaje, hay tantos guardianes de las llaves como controles fronterizos te encuentras y es que, no lo olvidemos, por muy lejos que estés el Transmongoliano es un viaje que te lleva de puerta a puerta.

#Transiberiano2011 >> Compra de billetes (en Rusia). 10 hechos de los que aprender (2/2)

Antes de empezar el viaje escribí un post sobre cómo comprar los billetes del Transiberiano. Aunque todo lo que decía entonces sigue teniendo validez hay cosas que es necesario precisar, cosas que, si no fuera por la experiencia del viaje, nunca podría haber pensado:

 

Hecho número 6: No todos los trenes aparecen en la web y siempre hay trenes a última hora. Es decir, que el tren de tu vida puede pasar cada media hora. Aunque en internet no habíamos encontrado más opciones que realizaran el itinerario Moscú-Irkustsk esa noche resultó que en la estación nos dieron muchísimas opciones, con diferentes precios, horarios y duración. Movidos por la necesidad de salir cuanto antes de esa estación que empezaba a ser maldita (y por no descuadrar demasiado el planning previsto) cogimos el siguiente tren que salía dos horas después del que habíamos perdido. Cada billete eran 5.000 rublos más caros pero, en compensación, teníamos un compartimento para nosotros solos en un tren muchísimo mejor. Al final perder el tren nos salió mejor de lo que pensábamos y, sobre todo, tuvo solución rápida y menos indolora de lo que nos temíamos cuando desde la vía 3 veíamos cómo se iba nuestro tren.

 

Hecho número 7: El Transiberiano cambia según el tren que elijas. Seamos sinceros: hay tantos tipos de trenes, como viajes tengas en la cabeza. Desde aquel más cómodo y correcto al más alocado y social. Dependerá del tipo de tren y billete que escojas el tipo de Transiberiano que vivirás por lo que, más allá de horarios y precios, hay que pensar qué se espera de este viaje a la hora de elegir tren.

 

Hecho número 8: Los extranjeros viajan juntos y aislados. Al menos esto es así en muchos trayectos, esta es una de las causas que los billetes se agoten en las taquillas y sea imposible obtenerlos: sólo se pone a la venta uno o dos vagones para personas de fuera de Rusia y, por tanto, las opciones para conseguir plaza son más reducidas.

 

Hecho número 9: Donde hoy es un SOLD OUT, mañana pueden quedar plazas para un regimiento. Sin entrar en intentar entender el por qué, lo que sí se puede afirmar es que no es fiable del todo un “no hay billetes”. En esta ocasión me refiero a los billetes del tren que sale de Mongolia hacia China. Para este tren, que todo el mundo sabe que es el más difícil de conseguir porque sólo parte dos o tres días por semana (dependiendo de la época del año), es muy habitual contactar con una agencia en Ulan Bator para que gestione la compra desde allí. Pues bien, cuando la agencia con la que estábamos negociando el tour nos dijo que estaba todo agotado para las fechas que solicitábamos nos pusimos en contacto con otras agencias, todas menos una nos dijeron que ya no quedaban billetes… unas semanas después nos volvieron a escribir para saber si seguíamos interesados en comprar ese ticket ya que volvían a tener billetes disponibles en las fechas que le habíamos indicado ¿qué ocurrió en esas semanas? Ni idea, otro misterio del Transiberiano…

 

Vías del tren

 

Hecho número 10: Comprar los billetes, es parte del viaje. Durante los diferentes tramos en tren, nos encontramos con muchos grupos de viajeros que hacían el Transiberiano con un viaje organizado por una agencia. Además de lo caro que sale de esta forma el viaje hay otra razón más poderosa para evitar esta opción y lanzarse a hacer el recorrido por tu cuenta: cada frustración por no conseguir ser entendido en una taquilla, el mirar una y otra vez los horarios, el intentar comprender el cambio horario para no saltarse una parada, las conversaciones en las colas de la estación… todo ello es parte del viaje. Evitarse estas complicaciones acudiendo a un viaje organizado es quitarle una parte muy importante al viaje.

#Transiberiano2011 >> Trayecto Irkutsk – Ulan Bator

Tren 362. Vagón 8. Compartimento 4. Litera 36. Duración: 33 horas.

El Transiberiano-imaginario, ese que empieza a andar en tu cabeza el día que decides hacer este viaje, tiene una forma muy parecida a lo que te encuentras al subir a es este tren, a ese vagón y a todo lo que fue ese trayecto.

El 362 es un tren viejo, incómodo, destartalado y suele ir completamente lleno: se acabaron los vagones tranquilos, los baños limpios y el sentirse original haciendo ese viaje.

Literas / Pasillo / Baño del tren 362

Aún sin comprender del todo bien el por qué, te encuentras que, de todo el tren, a los extranjeros nos colocan únicamente en un vagón. Como todo en esta vida, esto tiene su punto bueno: tienes cerca muchos viajeros con los que charlar pero también su punto malo: las literas en venta son limitadas y, aunque el tren vaya semi-vacío, puedes encontrarte que en las taquillas no te venden un billete.

De las 33 horas que dura el trayecto casi ¼ parte del tiempo la pasas parado, dentro o fuera del vagón, esperando a cruzar ambas fronteras.

Más que nervios, lo que provoca el paso de la frontera ruso – mongola es tedio y, en mi caso, risas.

A las dos menos cuarto llegas a la frontera rusa y allí la media es estar esperando unas 6 horas. Cerca de la estación hay un café, una oficina de correos y un par de tiendas de comestibles por lo que buscar entretenimiento fuera del tren es difícil. Mejor quedarse dentro charlando y esperando.

Una vez que dices adiós a los amables revisores rusos y crees que es hora de seguir el viaje, te encuentras que, unos kilómetros más allá, vuelves a detenerte para una nueva tarea burocrática: conseguir la entrada a Mongolia.

En la plena nada, cerca de una enorme tienda de cambio, te pasas un par de horas viendo como lo que era un tren va quedando reducido a un triste vagón que, abandonado, espera volver a ser enganchado a una locomotora que le permita volver a poder definirse como lo que hasta ahora era: un tren.

Vagón del tren 362 en la frontera con Mongolia

El sol empieza a ponerse. Sin apenas haber recorrido kilómetros, el trayecto empieza a acabarse: vuelta al tren con los visados sellados y algunos miles de insulsos Tugrik en el bolsillo. Quedan 9 horas de viaje, las primeras que recorreremos en territorio mongol, y todas ellas transcurrirán de noche. Parece que Mongolia quiere convertirse en un teatro para sus visitantes por lo que, únicamente cuando estén todos acomodados en la capital levantará el telón y dará comienzo la representación.

Llegada a Ulan Bator en tren

 

 

Gracias a Anna y David por convertir el tedio y los nervios de las fronteras en un festín de risas y brindis.

 

#Transiberiano2011 >> Visado de Mongolia

El tema de los visados es indispensable para cualquier viaje por el Transiberiano. Oyes mucho, lees aún más y la conclusión que sacas es: o pagas y te despreocupas o te preocupas e inviertes días para conseguirlos.

Además del dinero y del tiempo que vas a dedicar a este tema tienes que tener en cuenta dónde vives ya que los visados ruso y chino sólo pueden conseguirse en Madrid y Barcelona y el mongol exclusivamente en Barcelona. Si no puedes desplazarte a estas ciudades tendrás que contratar mensajería y, por tanto, los costes y los plazos (esa es otra) se ampliarán.

Vamos con el primer visado:

 

Visado mongol

No tiene mucho misterio pero sí entraña bastante papeleo: Tienes que presentar (o enviar por mensajería, como fue mi caso) los siguientes documentos:

  • El pasaporte original
  • El formulario completo con una foto de carné pegada
  • El seguro médico
  • Los billetes de avión
  • Una explicación por escrito de tu itinerario de viaje (esto es debido a que los billetes de avión que presentábamos no llegaban ni salían del país y no tenía los billetes de tren que me llevarán a Mongolia)
  • El comprobante del pago del visado (70€/visado, bastante caro)
  • Un sobre con tu dirección para cuando lo recoja el mensajero sepa dónde enviarlo

De manera excepcional, en su web encuentras toda la información explicada detalladamente: http://www.consuladomongolia.com/

Nosotros lo enviamos un miércoles y el viernes siguiente ya estaba listo (eso sí, lo recibimos el lunes posterior).

 

Papeles visado Mongolia

¡Uno menos!

Tema burocracia: 1/3 completado.

 

#Transiberiano2011 >> Mi biblioteca de viaje

En todo viaje tiene que haber dos recorridos que planificar previamente: el físico y el literario.
En este segundo planning hay que saber combinar la literatura de viaje con los libros de autores del país. Además de, por supuesto, guías de viaje, revistas…
Este Transiberiano ya tiene su pequeña biblioteca preparada. Una biblioteca que, por supuesto, irá creciendo según unos libros lleven a otros, según el tiempo de lectura y las recomendaciones.
De momento, estos son los libros que ya ocupan los estantes de esta biblioteca temática:

Sobre Rusia
• Diario de un viaje a Rusia – Lewis Carroll
• El doctor Zhivago – Boris Leonidovitch Pasternak
Viaje a Rusia – Joseph Roth
• El capote – Nikolái Gógol
• Siete ciudades – Olivier Rolin
• Rusia (Lonely Planet) – Peter Maag

Sobre Mongolia
• Guía de Mongolia – Svetislav Basara

Sobre China
• Historias de Pekín – David Kidd
• Pekín (Lonely Planet) -Peter Maag

Sobre el Transiberiano
• Guía del transiberiano – Marc Morte
El gran bazar del ferrocarril – Paul Theroux

Biblioteca personal Transiberiano

¿Alguna sugerencia para ampliar mi biblioteca del Transiberiano?

Los lunes toca viajar

La recién estrenada tienda de National Geographic en la Gran Vía madrileña ha comenzado una interesante iniciativa denominada “Los lunes viajeros”.

¿Se os ocurre alguna forma mejor de empezar la semana que hablando de viajes? Sí, viajando pero como eso desgraciadamente no es posible siempre es bueno contar cerca con propuestas de este tipo.

Hoy se ha inaugurado este ciclo de conferencias con una charla de Jordi Canal sobre Mongolia. Un país tan enorme como desconocido, tan inhabitado como interesante, tan básico como complejo.

Logo National Geographic Store

Lo primero que te queda claro cuando alguien te habla de Mongolia es que no es un país fácil para viajar. Y no porque esté mal comunicado, tenga restringidos los visados o sea peligroso sino porque se trata de un país muy virgen, que aún conserva esa tradición nómada que tan aislado de las influencias exteriores ha tenido al país. Sin duda, este “pero” es su mayor pro: visitar Mongolia es conocer una cultura con mucha personalidad que se mantiene intacta pero en la que empiezan a aflorar, lenta pero imparablemente, rasgos de la cultura occidental.

Charla sobre Mongolia en la National Geographic Store de Madrid

La charla se basó, en un primer momento, en un recorrido por las principales zonas de interés para un viajero:

  • Por un lado Ulán Bator, la capital, que a pesar de ser poco monumental sí aloja un par de museos interesantes  así como el monasterio budista-tibetano aún en activo, Gandan, que merece la pena visitar.
  • El famoso Desierto del Gobi, llego de rocas, dunas y cañones.
  • La estepa del centro del país, en los alrededores de la zona de Arhangay; donde se puede disfrutar de unos de los paisajes más impresionantes de este país. Se dice que esta zona es una de las más alejadas del mar que hay en el mundo lo que ha influido en su entorno. Se trata de un paisaje con colinas infinitas y una naturaleza verde y frondosa, muy diferente a la que se puede visitar en el Desierto del Gobi, por ejemplo.
  • El lago Uvs Nuur, donde aún se pueden ver pastores de reno y manadas de los famosos caballos salvajes de Mongolia.
  • La zona de los Parques Naturales.

Además de comentar los principales puntos de interés del país, Jordi Canal ha hablado sobre algunos puntos interesantes de la cultura mongola, ha dado consejos prácticos y ha resuelto todas las cuestiones planteadas.

Sin duda, ha sido una buena forma de empezar la semana pero aún quedan muchas más, por si te quieres apuntar, estas son las próximas citas de “Los lunes viajeros”:

28 de marzo: Alaska

4 de abril: Armenia

11 de abril: Osos blancos

2 de mayo: Ruanda y gorilas

9 de mayo: Antártida

16 de mayo: Etiopía

23 de mayo: Hawai